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Alberto Castrelo continúa su carrera literaria embarcándose en el teatro | #MundoLiterario

Al joven escritor gaditano Alberto Castrelo le gusta practicar el riesgo tanto dentro como fuera

Al joven escritor gaditano Alberto Castrelo le gusta practicar el riesgo tanto dentro como fuera de la literatura. En su bibliografía podemos encontrar tres libros que se alejan de los convencionalismos   narrativos   y   donde   la   sinceridad   es   un ingrediente de gran valor.

Su ópera prima fue “No soy político, soy un ciudadano que es más importante”, un ensayo en clave de humor sobre la situación política y económica del país. Con su segunda obra cambió de género y registro: “¡Que viene el Papa!”, una hilarante comedia teatral de enredos. Por último, su tercera obra es “Vacío de Contenido”, un conjunto de microcuentos y relatos de gran profundidad y humanismo.

 

Vacío de contenido

En  el  terreno extraliterario,  Alberto Castrelo  es amante de los deportes extremos y de riesgo, así como un aventurero incansable. En 2015 y 2016 Alberto realizaba el Reto Kira, una verdadera aventura para recaudar dinero contra el cáncer infantil en favor de la APU (Asociación Pablo Ugarte).

En 2015 cruzó España en bicicleta desde Cádiz hasta Gijón, atravesó la cornisa Cantábrica para llegar a Bilbao y volver a Cádiz, haciéndose eco de tal hazaña multitud de medios de comunicación durante su travesía.

En 2016 (acompañado esta vez de su amiga Mari Santy) volvía a coger la bibicleta para recorrer Andalucía, coronar el Mulhacén (pico más alto de la península Ibérica) y volver al punto de partida. Nuevamente el reto se conseguía y fue un rotundo éxito.

Actualmente Alberto se encuentra en espera de la edición del libro de esta emocionante aventura, que narra su primer Reto y cuyos beneficios irán destinados a la misma asociación. Asimismo, está inmerso en la producción de la obra teatral “¡Que viene el papa!”. No hay que olvidar que también pretende llevar a escena su próxima obra “Por culpa del butanero nos dimos el sí quiero”.

Además,  se  ha  embarcado  como  colaborador  en  la  Asociación cultural y productora Aitana Transmedia y está realizando colaboraciones para microteatro en Madrid. A la vista para el nuevo año tiene una nueva exposición pictórica y proyectos teatrales, así como el ya habitual reto solidario.


Hemos tenido el placer de charlar con él:

En tus libros podemos encontrar ensayo, narrativa, relato breve, poesía… Si tuvieras la oportunidad de poder experimentar con un género literario que nunca hayas desarrollado en tus novelas hasta la fecha, ¿por cuál te decantarías?

Ufff… Buena pregunta. Soy una persona a la que le gusta hacer un poco de todo; soy aprendiz de mucho y maestro de nada. Aunque lo que hago, intento hacerlo  lo mejor que sé. Quizás un género que me llama muchísimo la atención sea la fábula. Es un género cargado de simbología y figuras. Creo que es un género al que podría adaptarse mi forma de escribir bastante bien. Otro de los que me gusta mucho es la Farsa. Me gusta este género -que  tienen su origen en el teatro clásico- porque con carácter satírico y divertido es capaz de tratar los aspectos más banales y rídiculos del  ser humano. Quizás esos dos serían los géneros con los que me gustaría coquetear para próximos trabajos.

Imagínate  que  uno  de  tus  mejores  amigos  quiere  comenzar  a escribir. ¿Qué consejos le darías para que empezara?

Bueno, le aconsejaría que si va a empezar a escribir, lo haga por necesidad. Que no escriba pensando en ser famoso, ni en ganar dinero. Que escriba para ganar el respeto y la admiración de sus lectores; por poquitos que sean. Que escriba para divertirse, para disfrutar; pero sobre todo le diría que escriba para transmitir, emocionar, para hacer sentir, para hacer soñar. Para que al lector que abra un libro suyo se le remueva algo por dentro, para que el corazón le vibre y la sangre le hierva.  Que escriba para reivindicar, para decir aquello que a este mundo necesita oír, no aquello que este mundo quiere oír; de eso están las bibliotecas y las listas de best sellers llenas. En definitiva le diría que si va a escribir, que guarde la mano y la cabeza en el cajón y escriba con el corazón y el alma.

¿Qué herramientas le recomendarías?

Soy de los que piensa que la mejor herrramienta para escribir no son los bolígrafos, ni el teclado de un ordenador sino los libros. Leer, leer mucho. Leer lo que te gusta y dedicar un poco de tiempo a leer también lo que no te gusta, por mucho que te cueste. Eso te da otro punto de vista de las cosas, te permite conocerlas y te permite decir por qué no te gustan. Te da el poder del argumento. Cuanto más lees más aprendes. Hoy día también hay contenido de calidad en revistas digitales, blogs y todo tipo de plataformas de fácil acceso.  Hoy en día es muy fácil escribir, hay herramientas de sobra, lo complicado es escribir bien. Los concursos literarios y los asesores editoriales son herramientas con las que poder trabajar de forma fructífera también.

¿Cuál  es  tu  experiencia  con Internet y  las  herramientas  que  hay disponibles?

Bueno, tengo una relación, digamos que de amor-odio con Internet. Hay mucho marketing, mucha publicidad: mucha paja y poco grano. Es decir, creo que internet es una gran herramienta, pero hay que saber como utilizarla. Si hago balance mi experiencia con internet y sus herramientas es buena en general, pero porque soy de aquellos a los que le gusta cuestionarlo todo.

Durante este tiempo desde que lanzaste tu primera novela ¿has estado en contacto con algunos de tus lectores?

Sí. Algunos de mis lectores se han puesto en contacto conmigo a través de Facebook. Es gratificante, pero por encima de todo enriquecedor.

¿Qué has podido aprender de sus comentarios?

Bueno, la verdad que bastante. Me gusta mucho escuchar lo que mis lectores – que no la gente – tiene que decir sobre mis textos, tanto lo positivo como lo negativo. Y esto no lo digo por quedar bien. El hecho de que tus lectores critiquen tu obra es, como mínimo, sanísimo. Es la forma de progresar, de mejorar. Claro está que hay que saber distinguir las críticas, porque hay críticas y críticas. De las que yo hablo son de las críticas constructivas,  ya sean objetivas o subjetivas. Los comentarios positivos se agradecen pero no hay que darles demasiada importancia, quizás la justa; todo lo demás es alimentar un ego que te llevará a muchas cosas, pero no a mejorar. Con las positivas solo hay que alegrarse cuando llegan y valorar el gesto de la persona que la realiza, pero nada más. No es falsa modestia; esto es tener los pies en la tierra para poder ser cada día un poquito mejor en aquello que haces. Y esto es aplicable a todo en la vida; o por lo menos a mí me gusta aplicarlo a todo lo que puedo.

Yo siempre digo que las críticas positivas están para agradecerlas y las negativas para saber leerlas.

¿A través de qué medios un lector puede contactar contigo?

Principalmente a través de las redes sociales; Facebook, Twitter, Instagram, Linked In; correo electrónico, teléfono, con un café de por medio. No es nada complicado contactar conmigo, soy accesible y además me encanta estar en contacto con mis lectores.

Cuáles  dirías  que  son  las  ayudas  y  dificultades  que  te  sueles encontrar de forma diaria como escritor en Internet.

Bueno, creo que en este asunto hay más ayudas que dificultades, aunque las herramientas disponibles sean un arma de doble filo en muchos casos.

Lo primero que hay que pensar es que Internet ofrece cientos de plataformas donde empezar a escribir de forma gratuita; blogs, revistas digitales, páginas webs, foros… Por lo que escribir por amor a la escritura y que tu obra sea difundida es hoy infinitamente mucho más fácil que hace unos años.

Por tanto la difusión y el alcance de tu obra es, indiscutiblemente, una de las grandes ayudas y aportes de Internet.

Por otro lado, el acceso a las grandes editoriales gracias Internet también es más sencillo. Ellas son las que tienen el poder de posicionar y distribuir tu obra corrrectamente, aunque eso dependerá de si les  interesa económicamente o no. No hablemos ya de las editoriales de autopublicación o las imprentas, también mucho más cercanas a través de este medio.

Por tanto, la difusión, la creación, la maquetación e incluso la publicación son algunas de las ayudas que encuentras con facilidad en Internet.

Pero ojo, que lo mismo que facilita dificulta, y un escritor nuevo se enfrenta a un exceso de información en lo referente a editoriales y formas de publicar; demasiado bonito, demasiado fácil y demasiado irreal. Con tanta información es difícil separar la paja del grano; más aún si tu  obsesión es convertirte en un escritor de éxito. Lo difícil de lo que se venden en Internet es ser consciente y entender que el business es business, y que publicar un libro no significa que seas buen escritor, significa simplemente eso: que tienes un libro publicado, como millones de autores. Por lo tanto, encontrar una editorial crítica con tu obra es muy complicado en un mundo donde el dinero manda.

Para no extenderme demasiado e ir terminando, me gustaría citar el hecho de que internet  también facilita el conocimiento de convocatorias para concursos, encuentros con escritores, ponencias, talleres, cursos y el contacto con profesionales de la difusión y el asesoramiento literario.

En definitiva, para bien y para mal, Internet es información; que bien empleada puede facilitarnos mucho las cosas.

¿Dónde y cómo se puede adquirir tus libros?

Pues en algunas librerías físicas del país y, hablando del tema, en plataformas de venta por Internet; Amazon, el Corte Inglés, La Casa del Libro… También hay personas que lo adquieren contactando conmigo directamente a través de mi página de Facebook, Twitter, Instagram o enviándome un correo electrónico. Vamos que si quieren comprarlo con un café de por medio, allá que voy. Me gusta est

Actualmente se está comenzando a utilizar la gamificación para dar vida   a   los   libros   y   conectar   con   el   lector.   ¿Conoces   alguna experiencia al respecto?

Sí, conozco lo que es la gamificación. Lleva tiempo aplicándose a trabajo con grupos de empresas, actividades Team Building y coaching. No he tenido oportunidad de vivir ninguna experiencia aplicada  a la literatura, pero si  jugar nos va a facilitar que los libros lleguen y toquen el interior de las personas, bienvenida sea. Todo lo que sea fomentar la cultura y acercar los libros a la sociedad no es que sea bueno, es que estamos en un momento en el que es más que necesario.

Alberto Castrelo

Alberto Castrelo

ENLACES DE INTERÉS

Citas de Vacío de Contenido en el blog worlds to dream.

Entrevista radiofónica en la Pensión Triana  

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