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“Caballos de octubre”, una combinación perfecta de novela histórica y policíaca | #MundoLiterario

Teresa Piquet debuta en el mundo literario con la novela «Caballos de octubre». Una novela forjada a base

  • Teresa Piquet debuta en el mundo literario con la novela «Caballos de octubre». Una novela forjada a base de intriga y templada por unos personajes creíbles y unos diálogos sólidos y ágiles, que demuestra su profundo conocimiento del ejército romano.
  • Hace dos mil cuarenta y cinco años, a principios de otoño, un hombre aparece muerto en el foso de una fortaleza legionaria romana, no lejos del fin del mundo. Así comienza la sinopsis de esta fascinante novela.
  • A caballo entre la novela histórica y la policíaca, seguiremos las pesquisas de un centurión de la Décima legión en su estancia obligatoria en la Hispania Ulterior.
  • Escribe la reseña nuestro compañero Jaume Vicent.

Caballos de octubre

Pocas veces tengo la oportunidad de sumergirme en los tiempos de la Roma imperial; yo, que me crié entre declinaciones, estudiando cada tarde junto a mi tía, que es profesora de latín, tuve un enamoramiento prematuro por la cultura clásica.

Tener la oportunidad de sumergirme en la Roma de las legiones y, mejor aún, poder convivir durante su lectura con los legionarios acantonados en el fin del mundo, ha sido una experiencia como pocas. Siempre me he imaginado la vida de los soldados de la magna Roma, pertrechados y listos para la batalla; sin embargo, nunca había pensado en cómo se desarrollaba su vida cuando no había enemigo al que combatir. Nunca me había imaginado a un centurión como un policía o un investigador.

Por suerte, Teresa Piquet, nos brinda la oportunidad de seguir las vivencias de un centurión de la Décima legión en su estancia obligatoria en la Hispania Ulterior. Como los propios protagonistas cuentan, el viaje hasta el fin del mundo no es ningún ascenso, al contrario, es un castigo del joven Octavio César, por haber luchado en el bando equivocado en la batalla de Accio.

Cuando uno se sumerge en una novela histórica, el mayor peligro que se corre es el de no poder encontrarse con ese pasado lejano que el autor trata de mostrar. En Caballos de octubre no se corre ningún peligro, pues su autora demuestra desde el primer momento que maneja con soltura y se conoce muy bien la época de los césares. Detrás de la novela hay una sólida labor de investigación, gracias a la cual nos acerca una Roma viva y unos legionarios reales, viviendo el día a día de un acuartelamiento; sin grandes batallas, sin luchas épicas, solo el día a día de unos soldados en —como ellos lo llaman— el culo del mundo.

Dentro de su labor de investigación cabe destacar el profundo conocimiento del armamento de la época y de las tropas romanas, identificando las diversas armas y la forma en que se relacionaban los soldados entre ellos. En aquella época, un jinete no tenía nada que ver con un infante y Teresa ha sabido cómo plasmar esas diferencias en su novela, algo que es digno de mención.

A pesar de ser la primera novela de esta autora, la trama está tejida con tanta habilidad que te transporta en volandas desde la primera frase hasta el final, parece que lleve toda su vida escribiendo y eso se agradece. El tono general de Caballos de octubre es el de la tragicomedia y, en algunos puntos, nos lleva a pensar en las tragedias y las comedias clásicas de Plauto o de Apuleyo.

En parte esto es gracias a sus personajes, pues Caballos de octubre tiene la suerte de contar con unos personajes creíbles, vivos y redondos. Tipos corrientes —de aquella época— que te involucran en los hechos del libro y que te atrapan en sus divertidos diálogos, plagados de chascarrillos y de anécdotas.

Es Sereno el personaje protagonista sobre quien recae la mayor parte del peso de la historia. Y lo mejor de todo es que la sabe llevar con dignidad, como buen estoico que es. Un centurión que se gana el puesto de notario gracias a su excelente caligrafía —lo que también le vale el apodo de Benescribo—. Es esta habilidad para la escritura, la trampa que nos tiende la autora para meternos en la historia, pues es el mismo Sereno quien se la cuenta al que será su sustituto al mando de la Décima.

La historia está plagada de grandes personajes como Cornificio, el veterano centurión de la Décima, un hombre inflexible, pero también sensato y comprensivo o el médico Galo, a quién todos llaman Sanidad. Como contrapartida, nos encontramos a Pomponio Cosentino, un personaje que refleja toda la corrupción política tan típica de la Roma clásica y mediante el que se demuestra que los ladrones de guante blanco no son cosas de la política actual, sino que vienen de muy lejos.

Caballos de octubre es una extraña y muy divertida mezcla entre novela histórica y novela policíaca, un cuadro de costumbres de la España romana y de la vida de las legiones. Un retrato sincero, apartado de la pompa y el glamour hollywodiense de obras como Gladiator o Espartaco. Una novela forjada a base de intriga y templada por unos personajes creíbles y unos diálogos sólidos y ágiles.

Una novela que no tiene que envidiar a grandes nombres del mismo género como Los Asesinos del Emperador y que lejos de servirse de los clichés del género, apuesta y se arriesga por una narrativa innovadora y una historia fuera de lo común. Una novela cuyo final te abrirá el apetito y que te dejará con ganas de más…

A la espera de ver qué más nos tienen preparado Teresa y sus legiones.

Autor de la reseña: Jaume Vicent

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Biografía de la autora: Teresa Piquet

Como casi todas las personas que padecemos el mal de las letras, fui muy precoz en mi afición a la lectura y la escritura. Mi caso, por si fuera poco, se agravaba todavía más a causa de una imaginación desbordante, que hacía que no pudiera parar de inventar historias, de enmendarle el final a los cuentos y de querer reescribirlos yo.

Mi inclinación por la escritura aumentó con los años, pero hubo de ceder la primacía a los estudios y al trabajo: como Alicia, me vi forzada a volver al que se consideraba el lado correcto del espejo. Me licencié en Geografía e Historia, doctorándome posteriormente en Arqueología. Hice de esta ciencia humanística mi profesión, y, gracias a ello, encontré una vía de escape para mi mal de las letras, nunca curado. Mi producción se centró en la literatura científica, en la historiografía y en la divulgación histórica, hasta que, no hace mucho, decidí que ya era hora de pasar de nuevo al otro lado del espejo y dedicarme también a la literatura de ficción. El resultado, una doble personalidad, para la que escogí como pseudónimo el nombre de una de mis antepasadas; una legión de personajes con vida propia;  una serie para darles espacio, Un inquisidor en el fin del mundo; y la primera novela de la misma, Caballos de Octubre.

Aunque me confieso fervientemente analógica, es preciso fluir con la corriente de los tiempos, y, desde el otoño de 2015, ocupo algo de espacio en Internet, donde abrí  El blog de Teresa Piquet, un peculiar rincón a caballo entre el pasado y el presente, en el que doy cancha a mis personajes, y, con mucha retranca, entre ellos y yo tratamos sobre temas relativos a la época en la que transcurren las novelas de la serie; y sobre algunas cosas más…

Teresa Piquet

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