«Dios somos nosotros», de Jorge Bas Vall | #MundoLiterario (Ensayo)

Hoy presentamos en nuestra sección de Ensayo de #MundoLiterario «Dios somos nosotros», de Jorge Bas

Hoy presentamos en nuestra sección de Ensayo de #MundoLiterario «Dios somos nosotros», de Jorge Bas Vall (Ediciones Carena). Una obra que nos demostrará lo que nuestra mente es capaz de hacer si ponemos más ganas en sentir con lo que somos, en lugar de con lo que percibimos.

 Dios somos nosotros Jorge Bas Vall«Dios somos nosotros», de Jorge Bas Vall, una obra atrevida y realmente sugerente, les va a abrir los ojos a la hora de comprender la realidad que nos rodea. Este arquitecto que al cabo de varios años de profesión dio un vuelco de ciento ochenta grados a su vida para licenciarse en 1977 en el Programa de Meditación Trascendental por la Maharishi European University de Suiza, se ha convertido en un verdadero experto en el estudio de la Conciencia. Ello es consecuencia de las décadas que lleva desarrollando la actividad de Profesor de Meditación Trascendental por todo el mundo, y que le han llevado a acumular un sólido corpus teórico y fiolosófico a sus espaldas.

 En 2012 presentaba, de manos de la editorial Carena, este breve pero certero ensayo que se adentra con espectacular habilidad en el estudio de la conciencia. En menos de doscientas páginas, el autor logrará convencernos de lo imposible, pero sobre todo nos hará percatarnos de lo engañados que estábamos ante la certeza de nuestros sentidos.

La época actual se nos presenta como la etapa final de una larga evolución histórica del ser humano, en la que se han logrado las más altas metas de la racionalidad y  donde la sociedad parece poder transformar su entorno según sean sus necesidades. Sin embargo, pese a las altas cimas de civilización alcanzadas, el ser humano moderno no es feliz, las diferencias entre clases sociales son cada vez más cruentas, la crisis económica asola el planeta, cada año siguen ocurriendo guerras trágicas… Por ello, esta supuesta perfección de la sociedad moderna, está demostrándose actualmente como una quimera de la que es doloroso despertar, pero que nos hace confiar en un cambio posible o imposible. Porque como señala Jorge Bas Vall, «lo imposible es la única salida que nos queda, todo lo que conocemos ha demostrado de sobra su completa inutilidad. Esto es lo trágico y lo cómico de nuestra civilización: creíamos que sabíamos mucho, y resulta que con lo que sabemos no hemos sabido llegar a ningún lugar que valga la pena». ¿Pero qué es lo imposible? Tendremos que esperar aún un poco más para saberlo.

En la sociedad del conocimiento y la información, el cerebro se ha convertido en un icono, en un símbolo sagrado de la racionalidad como herramienta de progreso, pero «lo más real y constatable es que seguimos muriendo sin haber vivido ni un segundo de auténtica felicidad». El imperio de la razón se está demostrando como un imperio de la sinrazón, debido sobre todo a una concepción existencial muy equivocada y que no se genera en el Siglo XVIII, sino mucho antes.  El error fundamental del ser humano no ha sido en sí mismo entronar a la razón como dios todopoderoso, sino no ser capaz de saber qué es existir, de comprender de qué materia estamos hechos y, sobre todo, de qué materia está hecha la realidad. Somos esclavos de un espejismo rotundo:  «Nacer llorando, ser esclavo de la experiencia sensorial, pensar y pensar, fabricarse un mundo de ficción, acumular todo lo que se pueda, y morir al cabo de nada, es lo mismo que estar muertos».  Nuestra existencia es un propio espejismo destinado a satisfacer las necesidades de un cuerpo, de un ego, de compartimentos individuales de la realidad. Por ello, podemos concentrarnos en necesidades creadas por el sistema de consumo, amparar la barbarie cuando se disfraza de cifras y razones de estadio, negar nuestra propia felicidad… «Pensar nos confiere autonomía, […] nos hace dioses en definitiva. Una bendita ficción que nos ha venido engañando desde hace más de cincuenta mil años, que nos tiene completamente engañados, y que nos seguirá engañando hasta que nos muramos.»

conocete a ti mismoEn Delfos, en el pronaos del templo de Apolo, los antiguos griegos escribieron un categórico y enigmático imperativo: «Conócete a ti mismo». Como señala hábilmente Jorge Bas Vall, esa frase ha sido malentendida, asumiendo que ese análisis debe centrarse en describir cada detalle del individuo por él mismo. Es decir, al concebirnos como un ego aislado, la frase griega ha sido interpretada como la máxima definición del yo.  Sin embargo, conocerse a uno mismo es para el autor algo muy distinto. «Para conocerse a sí mismo de verdad, primero hay que desconocerse a sí mismo del todo, […] la clarividente propuesta de Delfos no puede consumarse desde la mente racional.» Se trata de una verdadera  aceptación de la materia que nos compone, que en realidad no es individual sino total: «Para conocernos, muy lejos de contemplarnos y definirnos, hemos de transformarnos y ser lo que somos: Pura Infinitud».

Y es que para Jorge Bas Vall, como señalaban ya los antiguos conocimientos orientales, el ser humano se ha creado de una materia que no puede ser individual, siendo cada persona  una de las infinitas posibilidades de conjugación de los elementos primordiales. Los seres humanos somos, al fin y al cabo, animales. Lo único que nos diferencia del resto de animales es nuestra capacidad de ser conscientes de nuestra conciencia. Pero hemos equivocado completamente la noción de conciencia, y la hemos convertido en un instrumento cegador en manos del ego.

La mente no es en sí mismo un tejido ni la conciencia un mero circuito fisiológico, sino que ambas son mucho más. Se han asociado axiomáticamente con el cerebro porque así la racionalidad imperante desde el Siglo de las Luces puede legitimar el individualismo y el aislamiento sensitivo como medios de creación de personas civilizadas: «El mundo es la creación del yo, un yo que encuentra ofensiva la existencia de cualquier realidad última fuera de su alcance.» Somos ciegos que defendemos a ultranza que nuestra oscuridad es la única luz que existe. Construimos ficción, fabricamos tiempo y espacio.

«Dios somos nosotros» nos mostrará la importancia de existir frente a pensar, como medio armonizador con nuestra propia naturaleza y con el Todo del que formamos parte.  Nos instruirá en aspectos claves de la evolución de la psicología, como las aplicaciones del Eneagrama, la pirámide de Maslow, el nacimiento de la Psicología Transpersonal o las investigaciones con alucinógenos como demostración de la capacidad extracorpórea de la conciencia. Para lograr lo imposible, es decir, ser conscientes de nuestra conciencia necesitaremos comprender la estructura de la Realidad, comprender qué parte la compone de lo Absoluto y qué parte de lo Relativo. Con lo imposible alcanzaremos un estado en el que ya no pertenecemos a nuestro cuerpo, sino que somos mucho más que un mecanismo neuronal de satisfacción de pulsiones. Sabremos qué somos y de qué inmortal materia está hecha la conciencia. Y, sobre todo, sabremos qué es la felicidad.

No será un camino fácil, necesitaremos «ser conscientes, darnos cuenta. Pero una conciencia nada reflexiva, nada conceptual. Apelar a una evidencia que no tiene nada que ver con nuestra capacidad racional. Dejar la mente plantada y salir con otra». ¿Seremos capaces? Seguro que Jorge Bas Vall nos mostrará el camino, pero tendremos que ser nosotros quienes deseemos vivir la experiencia de la muerte del ego para vivir la experiencia de existir, de ser infinitos e inmortales en nuestra conciencia universal.

Un libro para los que desean conocerse a sí mismos sin ataduras, y mejorar como personas y como elementos indispensables del Universo.

Autora de la reseña: Letras Letras Letras

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BIOGRAFÍA DEL AUTOR: JORGE BAS VALL

Jorge Bas VallJorge Bas Vall se graduó como arquitecto urbanista en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.Al cabo de tres años de exitoso ejercicio profesional, una noche ventosa de otoño, en el silencio de su estudio profesional, se preguntó si toda su vida iba a consistir en ser un brillante arquitecto.Se dijo que no.Al cabo de unos meses, en enero de 1977, se licenció en el Programa de Meditación Trascendental en la Maharishi European University (MERU), de Suiza, y en distintos grados superiores, con posterioridad, en la misma Universidad.  Desde entonces ha sido profesor del Programa de Meditación Trascendental por todo el mundo, y ha trabajado mucho tiempo en contacto directo con Maharishi Mahesh Yogi, su fundador, desarrollando importantes proyectos educativos en América Latina y el Caribe.A lo largo de los años, ha residido en ocho países distintos y ha estudiado sus tradiciones milenarias de Conocimiento en diferentes universidades. A día de hoy, Jorge Bas Vall puede considerarse, sin ninguna duda, un especialista en el estudio de la Conciencia, y del ser humano como una de sus manifestaciones.

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