“El caminante de hojalata” reflexión poética y camino | #MundoLiterario (Poesía)

Hoy recibimos un poemario profundo y lleno de matices: “El caminante de hojalata“, escrito por

Hoy recibimos un poemario profundo y lleno de matices: “El caminante de hojalata“, escrito por Josep Piella Vila y que acaba de ser publicado por la prestigiosa editorial Playa de Ákaba.

En noviembre de 2014 el poeta Josep Piella Vila ganaba el I Premio de Poesía Playa de Ákaba, y  dicho sello acaba de publicar en una excelente edición el poemario con el que ganó dicho concurso: “El caminante de hojalata”. Es un poemario que muestra a un autor maduro literariamente y cuya trascendencia filosófica y reflexiva hace merecer sin duda haber ganado dicho galardón.

el caminante de hojalata

Escribe el autor en el prólogo que «el camino hacia lo oscuro es ese camino que muchas veces no escogemos y otras nos equivocamos al tomarlo. Es el camino que ofrece la cara más amarga de su existencia y de la nuestra». Y es que “El caminante de hojalata no teme profundizar en temas como la soledad, la muerte, el abandono o el progreso deshumanizador, pero[pullquote-right]”Se aprovecha el escenario de transporte para apresar una noción concreta”. [/pullquote-right] siempre desde la perspectiva del camino, es decir, tanto el avance hacia algo o desde algo como la espera de algún tipo de avance. No es simplemente el tiempo (símbolo claro de evolución o de camino) el que nos sugiere el tránsito, sino que el trenzado poético de Piella Vila consigue reflexionar sobre la evolución misma que significa la existencia, el destino o las ilusiones («Así es el destino. / Una rejilla en la cloaza del alma donde desembocan / a partes iguales nuestros logros y nuestras miserias»).

Continuando con el prólogo, nos explica Piella Villa que «al iniciar este poemario escogí el símbolo del camino para mostrar todos esos mundos paralelos con los que convivimos diariamente y que nos llevan hacia destinos imperfectos, paisajes arrollados o momentos desgarrados. Son esos caminos que transitan por la fina línea del sentir humano en el que la felicidad y el sufrimiento conviven muy cerca del otro». Efectivamente, esta dualidad se suele encontrar en los poemas de “El caminante de hojalata”, mostrándonos como la realidad suele chocar con el anhelo, aunque en [pullquote-left] “El libro no teme profundizar en temas como la soledad, la muerte, el abandono o el progreso deshumanizador”. [/pullquote-left]muchos casos esa dualidad se entiende de manera más amplia, enlazando con una misma temática más de un poema, aprovechando para observar el mismo asunto desde distintos primas. Esta reflexión sobre lo que fue y lo que es, sobre lo que se desea y lo que finalmente se recibe, unido a la minuciosidad de análisis poética confiere al libro un carácter de profunda reflexión sobre lo humano.

Camino XII

Damos una vuelta en globo y cruzamos

todo un bosque quemado por los incendios del último verano.

 

Visto desde arriba parece la cama de un Faquir.

 

Un olor oscuro penetra como alfileres imantados

hasta el foso de la piel.

 

El globo se desplaza con lentitud por encima de

la soledad negra y nuestros ojos buscan más allá

del terror un lugar donde puedan afrontar la luz.

 

Veo una flor blanca y amarilla aparecer entre la

memoria de un tronco ahumado.

 

Así es nuestra existencia,

 

hay en la muerte un poco de vida y en la vida un

poco de muerte.

En los poemas el autor suele aprovechar el escenario de transporte para apresar una noción concreta, siendo estos de extensión concisa. El caminante, representado por la voz poética y testigo de lo que sucede, no solo camina a pie, sino que viaja en góndola, en coche, en globo… Se utiliza así la inteligente imagen del caminante que, como ya hiciera Antonio Machado («caminante no hay camino, / se hace camino al andar / […] caminante no hay camino, / sino estelas en la mar») sirve como imagen para expresar tanto lo efímero de nuestra vida como la absoluta inexistencia del destino, siendo nuestros pasos fruto en general del azar. Nos comentar Piella Villa que escogió un caminante para que «nos mostrara a través de sus ojos las diferentes realidades que nos habitan». La voz poética es así narración, además de metáfora literaria, permitiendo mostrar el mosaico de instantáneas que conforman la vida moderna. Los poemas cambian, además de medio de transporte, de escenario, sirviendo en más de una ocasión para realizar una hermosa a la par que dura crítica social. Sus títulos son caminos distintos y numerados (exactamente sesenta y siete), lo cual fomenta la sensación de multiplicidad de visiones y lugares, todas ellas canalizadas a través de un mismo par de ojos.

Algunos de los poemas son minuciosos en descripciones o construcción del contexto, otros son de trazo rápido y con una estudiada administración de los elementos lo cual, unido al abundante uso de la sinestesia, provoca en el lector una sensación onírica debida a la desfragmentación poética de la situación. Son poemas en general breves, directos, de final inesperado y resolución verdaderamente acertada, que nos prueban por qué este autor ganó el certamen de esta editorial. Su poesía es fresca pero a la vez sabia, capaz de convertir los objetos prosaicos en verdaderas metáforas existenciales, como también hiciera León Felipe («así es mi vida, / piedra como tú», escribía el poeta en el exilio).[pullquote-right]”Algunos de los poemas son minuciosos en descripciones o construcción del contexto, otros son de trazo rápido”. [/pullquote-right] Piella Villa logra situar la naturaleza como antagonista a la vida moderna, artificial y de una organización desigual («He llegado a una pequeña isla / que parece emerger de un eructo marítimo / […] así que es muy probable / que haya otro idiota como yo / creyéndose haber encontrado el paraíso terrenal»), pero también sirve como herramienta metafórica para mostrar el carácter cruel y en muchas ocasiones encarnizado de la existencia: «Estoy tomando el sol en una playa de Colima, / no sé si el pacífico me saluda o / quiere tragarme».

Como decíamos, con estos elementos tan bien escogidos construye un poemario verdaderamente rico en torno al eje central de la inconsistencia del concepto de destino así como la fugacidad de la vida. Seguramente el título también hace referencia a “El Mago de Oz” -como guiño al lector-, porque en el poemario también podemos encontrar la evolución del ser humano, su búsqueda de una sentimentalidad que en muchas ocasiones le es negada por el entorno hostil o simplemente inconsecuente. La hojalata de este caminante podría servir como arquetipo del corpus emocional del poeta -y, cómo no, del lector-, en proceso de evolución hacia algo totalmente desconocido:

Camino XXIII

Estoy sentado en la cubierta de una

enorme ballena de hojalata, cruzamos

el amanecer con la pausa que

nos da el mar.

 

Un marinero medio dormido está terminando

de pasar el mocho, parece que le esté

dando brillo a la foto que le dio su novia

al partir junto a una carta con olor

a perfume barato.

 

Quisiera atrapar con mis manos tanta amplitud.

 

Igual que el joven marinero.

 

Ambos queremos encadenarnos en el fondo de

lo que no nos pertenece.

 

Aunque vamos en dirección opuesta.

 Los poemas suelen comenzar situando al poeta-narrador en un lugar, por el que transita, en el que espera o al que el simple azar le ha llevado. De esta manera se simbolizan los tres estadios vitales por los que suele desarrollarse el devenir de nuestros días. El ser humano es así preso del tiempo (la espera) pero también del azar, de su entorno y de sí mismo.  Como declara la voz poética: «me asusta esa / corta distancia que hay entre mi / ética y el infierno». Así camina el ser humano, entre el deber y la pulsión, entre lo que ansiaba y la realidad que termina decepcionándole, entre el amor y la guerra, entre la felicidad y la soledad, entre la vida y lo inerte («subo a la colina y me siento a descansar / junto a una gran piedra […] Acerco mi oreja / su piel está fría / y aun así / me pareció escuchar sollozos / en la profundidad de su silencio». No se trata de simple dicotomización, sino de una coherente cartografía de la emoción [pullquote-left] “Los poemas suelen comenzar situando al poeta-narrador en un lugar, por el que transita, en el que espera o al que el simple azar le ha llevado”. [/pullquote-left] humana, que no solo tiene que luchar por expresarse dentro del nuevo paradigma postmoderno, sino que también se ve obligada a lidiar con los viejos y tradicionales horrores de nuestro mundo, como la guerra, el sufrimiento o la pobreza. Por poner un ejemplo, la guerra aparece en varios poemas: «cuando llegué, el pueblo / todavía humeaba. / No habían dejado a nadie / con vida (Camino XXV)», «Desciendo la pradera hasta una casa / donde una mujer está tendiendo los / fantasmas de la noche. / Le pregunto por los hombres y dice que todos están / en la guerra (Camino XXXI)», «En su pecho puedo ver cosidas decenas de / condecoraciones y lágrimas agujereadas (Camino XXXVI)».

En resumidas cuentas, es un poemario fresco, enfocado al lector de poesía actual pero sin renunciar a la estética ni a la calidad del contenido. Sus reflexiones son profundas y muchas de ellas intemporales, y se nos muestra a un poeta que analiza su entorno y su interior con gran minuciosidad e ingenio, y que es capaz de mostrarnos el mosaico de horror y belleza que significa vivir en este planeta gobernado por los seres humanos pero en el que la propia naturaleza nos ignora con frialdad. El lector tomará con familiaridad muchas de las preguntas del poema para sorprenderse después con la original capacidad resolutiva del poeta pero también para disfrutar en los detalles, en los adjetivos estratégicamente escogidos, en el retrato vivo y humano, en la poesía de Josep Piella Vila, que viaja desde nuestros ojos a nuestro interrogante con la velocidad de un caminante decidido a explorar este mundo que le ha tocado habitar.

Autor: Roberto Pedregosa

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Nº 15 (Colección Poesía) | El caminante de hojalata | Josep Piella Vila | PVP. 12 euros | ISBN 978‐84‐16216‐54‐3 | 90 Páginas | Distribuye: LOGINTEGRAL Contacto: pedidoslibros@logintegral.com

BIOGRAFÍA DEL AUTOR: JOSEP PIELLA VILA

Josep Piella VilaJosep Piella Vila (Sant Quirze Safaja, 1970). Galardonado con el primer premio de relato “Joan Mercader” de Castellterçol, finalista del I concurso de micropoesía “Jaume Roig” de Callosa d’en Sarrià. Con poemas publicados en el libro Tusitala de la escuela de escritores de Madrid bajo la dirección de Julio Espinosa, un relato publicado en el libro Un lugar donde vivir de la colección nuevos narradores bajo la edición de Clara Obligado y poemas publicados en la revista literaria «El Rosario de Argentina». Es autor del poemario Dioses de Agosto publicado en la editorial Poesía eres tú. Ha participado en el libro colectivo  Generación  Subway vol. I poesía de la editorial Playa de Akaba y ha sido galardonado con el primer premio de poesía Playa de Akaba con el poemario El Caminante de Hojalata.

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