«El cuaderno tachado», de Nicolás Giacobone (Reservoir Books) | #MundoLiterario

«El cuaderno tachado» es un thriller íntimo, intelectual, denso, claustrofóbico. Un secuestro que se alarga en

  • «El cuaderno tachado» es un thriller íntimo, intelectual, denso, claustrofóbico.
  • Un secuestro que se alarga en el tiempo, un sueño que parece imposible que se haga realidad. ¿Hasta qué punto víctima y verdugo se retroalimentan? ¿Qué enfermiza relación han llegado a crear?
  • Escribe la reseña nuestra compañera Marisa Caballero:

el cuaderno tachado

Pablo se pregunta, una vez más, qué le llevó a coger el avión que le llevó a San Martín de los Andes, a realizar ese viaje sin decírselo a nadie, a presumir en aquella cena del guión que llevaba y acabar encerrado en el sótano de la mansión de campo de Santiago Salvatierra.

Lleva cinco años allí, su madre nada sabe de él, y aunque su vida hasta el momento de su desaparición haya sido un desastre, está seguro que la anciana de setenta años sufrirá por su ausencia.

Vivía con su madre, desayunaba, comía, cenaba y dormía con ella en la cama gran King. Durante el día se iba a un bar a leer. Aquella vida anodina cobra, en su actual situación, gran encanto. Recuerda ahora, a sus cuarenta y cinco años, que desde que descubrió la escritura lleva veinte intentando escribir.

Una obsesión

La mayoría de los directores de cine no saben escribir, nos dice Pablo, y Santiago Salvatierra no es una excepción. Pese a su fama de ser el más grande director de cine latinoamericano, es incapaz de hacerlo (él está convencido de ser un gran guionista). Maldita sea la hora en que escribió el guión del pibe que arrojó a su familia a un pozo y maldita sea la hora en la que emprendió el viaje para enseñárselo a Santiago.

Santiago ha recibido dos premios y, aun así, tiene la obsesión que este tercer guión -es decir la película que nazca de él- sea tan grande que no importará los premios que ha de recibir, él marcará historia, será una obra maestra. Pablo va a ser el encargado de hacer realidad su sueño.

Y aquí tenemos a Pablo, encerrado en el sótano, únicamente penetra el sol al mediodía por un rectángulo del tamaño de un ladrillo, en el minúsculo aseo lleva una higiene también reducida. No se ha afeitado en estos cinco años. Tres veces viene Norma, una asistente mexicana silenciosa, a traerle la monótona comida. Duerme, piensa, sueña y escribe en un colchón en el suelo. ¿Se ha acostumbrado Pablo a vivir encerrado?

¿Será su válvula de escape, cuando aparece el temible bloqueo, ese cuaderno ignorado por su secuestrador? ¿Ese cuaderno tachado que escribe de madrugada y en el cual cuenta todo? ¿Está tan loco Santiago que cree realmente que él está escribiendo el guión que le encumbrará a la más alta cima del cine?

Un thriller denso y tortuoso

Comienza así un thriller íntimo, intelectual, denso, claustrofóbico, tortuoso, interesante, original, escrito en forma de diario. Un paseo por el mundo de la literatura, del cine del que nos dice que usa las artes pero no profundiza. Para Pablo escribir es un trabajo difícil, pero sumamente cómodo. Él como buen guionista es perezoso (físicamente), metódico, incluso se identifica con la obligada rutina de su secuestro, de ese mundo tan reducido, de ese no dejar de pensar y dar vueltas alrededor de una idea.

En esta perturbadora y perversa novela, el miedo va aumentando en cada página. Hay un desequilibrio mental en ambos personajes. Uno es capaz de crear a punta de pistola, el otro, endiosado hace gala de una crueldad extrema. ¿Hasta qué punto víctima y verdugo se retroalimentan? ¿Qué enfermiza relación han llegado a crear? ¿Por qué no ha intentado Pablo escapar?

La soledad, la ambigüedad planea en cada página, y pese a los pocos metros cuadrados en los que se desarrolla la acción, cada mínimo acto capta tu atención, consciente que en cualquier momento el drama se desencadenará.

¿Conseguirá Pablo escribir la obra maestra que espera Santiago Salvatierra? ¿Morirá en esa ratonera sin que nadie le eche de menos? ¿Se rebelará contra el enfermizo cautiverio?

Las dudas, la inseguridad, las mil preguntas que se hace un escritor sobre su calidad atormentan a Pablo en el sótano, y te hace comprender, sentirte cerca del mundo de los creadores literarios y, cómo no, valorar el trabajo de los guionistas, siempre entre el difícil equilibrio entre ellos y lo que espera el director.

Es una novela que he leído con gran placer y me ha enganchado desde sus primeras páginas, y como he dicho antes es un thriller diferente e inquietante.

Autora de la reseña: Marisa Caballero

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NICOLÁS GIACOBONE, (Buenos Aires, 1975) es autor del libro de relatos Algún Cristo (2001). Ha escrito en solitario y en equipo un buen número de guiones cinematográficos: Océano (2003), Biutuful (2010, nominado al mejor guión original en los Premios Goya y los Satellite Awards), El último Elvis (2011), merecedor del Cóndor de Plata al mejor guión original (2013) y Birdman (2014, merecedor al Oscar al mejor guión original).

Nicolás Giacobone

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