Sara Mañero II

Entrevista a Sara Mañero, que acaba de publicar «Mientras nos sorprendan los días» | #MundoLiterario

Publicamos la entrevista a la escritora y docente Sara Mañero, que acaba de publicar su

  • Publicamos la entrevista a la escritora y docente Sara Mañero, que acaba de publicar su nueva novela «Mientras nos sorprendan los días». 
  • Un gran relato sobre la crisis y sus efectos, pero también sobre la complejidad de las relaciones humanas.
  • Leer reseña de «Mientras nos sorprendan los días»

Sara, en tu nueva novela “Mientras sorprendan los días” construyes un gran relato sobre la crisis y sus efectos, pero también sobre la complejidad de las relaciones humanas. ¿Cómo ves el panorama de nuestro país, hay espacio para la esperanza?

Siempre hay espacio para la esperanza, creo. Lo que sucede es que nunca debe tratarse de una esperanza pasiva; no podemos aguardar el futuro sin hacer nada, sin tratar de influir, de modificarlo en la medida de nuestras posibilidades, pese a los imponderables a los que nos enfrentemos. La esperanza es justamente la manera en que nos defendemos del desastre, en que seguimos soñando otro futuro. Me parece que yo, como Luther King, también plantaría un árbol, aunque supiera que mañana se fuese a acabar el mundo.

Por un lado conoceremos la vida de Pilar, madre luchadora. Vive de manera muy austera con sus dos hijos, Silvia y Francisco. No quiere llevar a cabo el divorcio para no empeorar la situación de su ex marido y sus hijos. Cuéntanos más sobre este personaje, ¿te inspiraste en alguien concreto o en la realidad de muchas familias monoparentales?

Si lo que me preguntas es si Pilar está inspirado en alguien real, la respuesta, sin duda, es no. Jamás me atrevería a escribir sobre una persona conocida, cercana, que pudiera reconocerse entre mis líneas. Me parecería una tremenda falta de delicadeza. Pero, evidentemente, rasgos de Pilar pueden encontrarse en muchas mujeres y no solo actuales. La vocación de servicio, la supeditación de los propios intereses ante los de la familia no son exclusivos de nuestro tiempo. Yo quería hablar de una mujer abnegada, que siempre se sitúa voluntariamente en un segundo plano, acostumbrada a anteponer el bien de los suyos a cualquier otra consideración. Una mujer que se sacrifica, primero, por su padre; luego, por sus hijos; una persona que acaba por descubrir que también es, además de hija o madre, solo mujer. Lo que en verdad me interesa es crear personajes que puedan sentirse como verdaderos, como individuos cotidianos, próximos, posibles. Que el lector tenga la sensación de que Pilar podría ser su amiga o su prima o su vecina o ella misma; alguien de carne y hueso, con sus luces y sus sombras, con sus dualidades, sus miedos, sus sueños y sus esperanzas.

Jamás me atrevería a escribir sobre una persona conocida, cercana, que pudiera reconocerse entre mis líneas. Me parecería una tremenda falta de delicadeza.

Por otro lado tenemos a Paco, que tras quedarse en paro y separarse de Pilar, ha tenido que volver a casa de su madre, con la que nunca tuvo buena relación. El sentimiento de fracaso de Paco es enorme, lo único que le alivia es pensar que él no fue el culpable de esta crisis ni de que su empresa cerrase. ¿Analizas con este personaje la otra cara de la crisis, la de los trabajadores que han perdido empleos para los que estaban perfectamente capacitados y se encuentran con la incertidumbre del paro de larga duración?

Es difícil ponerse en la piel de quien teme haberlo perdido todo, de quien se crea unas rutinas para seguir sintiéndose vinculado al mundo y mantener su individualidad, para no hundirse irremediablemente. Paco parece haber sido vencido por la vida, pero no se rinde y en esa lucha se encuentra lo que a mí me interesa de este personaje. Mi intención era presentar a un hombre responsable de su situación solo hasta cierto punto. Si el divorcio puede achacarlo a sus actos, no así las circunstancias sobrevenidas, esos imponderables a los que antes me refería; en su caso, la crisis y el interminable paro. Y si eso se refiere a su pasado, lo mismo acontecerá con su porvenir. Porque, de igual modo en que él se empeña en recomponerse de esos zarpazos del destino, su futuro le alcanza inexorable. Me gusta Paco porque se niega a dejarse aplastar por la vida, porque es un ser muy humano, débil y luchador a un tiempo.

Paco parece haber sido vencido por la vida, pero no se rinde y en esa lucha se encuentra lo que a mí me interesa de este personaje. Mi intención era presentar a un hombre responsable de su situación solo hasta cierto punto.

El tercer personaje es Mario. Es un hombre de negocios de éxito, sin familia, que ha convertido su piso en un loft con aire neoyorquino, y espera un ascenso. Todas las mañanas comparte ascensor con Pilar tras un simple “Buenos días”. Nunca han compartido nada más. ¿Mientras la crisis ha engullido a una inmensa masa de personas otros se han enriquecido?

Sin duda, así parece haber sido en la realidad. No tanto en la novela. Mario es el único hijo de una familia bien acomodada. En su caso, ése es un tema menor. De hecho, la crisis económica no existe para él, no le ha afectado ni para bien ni para mal. Son otras las circunstancias que determinan su carácter y su comportamiento, otros los vínculos que le han convertido en un ser inseguro y solitario. Parece tener todos los triunfos en la mano, ser dueño de un destino que lleva fraguando desde tiempo atrás y, sin embargo, también a él le sorprende la vida de una manera inesperada, antes y ahora. En realidad, los tres protagonistas sufren esa soledad a que les ha llevado la existencia, a cada uno de un modo distinto, con unos matices diversos, y todos ellos deberán superar las fronteras con que se han protegido, buscando en el contacto con el otro la única salvación posible. Mario, por su historia personal, es quizá quien más difícil debería tener esa tarea y, no obstante, de ese momento crítico saldrá reforzado como individuo, superando ya un pasado que le limitaba.

Mientras sorprendan los días

Finalmente veremos cómo las tres historias acaban relacionadas. ¿Era una idea clara desde el principio esta conexión o las relaciones entre los personajes fueron dictadas por la propia creación de la trama?

Desde el principio tenía claro que esos tres personajes iban a confluir en un día que sería determinante para todos ellos. Del mismo modo en que deseaba que la estructura de la novela fuese una jornada en la vida de los protagonistas, desde que sonara el radio-despertador hasta que acabase su día, sabía que las tramas se interconectarían de una u otra manera. Sin embargo, otras cosas sí que fueron apareciendo al hilo de la escritura, conforme estos tres individuos adquirían vida y me iban contando su historia. Así aparecieron personajes secundarios, para apoyar las líneas esenciales, y se fraguaron pasados inesperados. Pero la novela, de hecho, surge a partir de la frase con que se inicia: esas palabras con que se despiertan fue lo primero que me indicó que se estaba fraguando algo en mi cabeza; luego vino la imagen del infarto y Pilar ya estaba allí; en tercer lugar surgió el ascensor y Mario. Paco solo apareció después, junto a su madre. Lo demás, lo que va vistiendo el relato de su encuentro, no fue premeditado.

En realidad, los tres protagonistas sufren esa soledad a que les ha llevado la existencia, a cada uno de un modo distinto, con unos matices diversos, y todos ellos deberán superar las fronteras con que se han protegido.

¿A qué dificultades os enfrentáis los/as jóvenes escritores/as?

En fin, lo de joven se agradece, que una ya tiene una edad. Bueno, imagino que te refieres a noveles. Lo cierto es que yo solo lo soy en el campo de la publicación, pues llevo toda mi vida escribiendo. Mientras sorprendan los días está lejos de ser mi primer manuscrito. En lo que a la edición se refiere, es evidente la dificultad de encontrar un editor que confíe en ti, un escritor desconocido entre cientos. Y después viene la tarea de interesar a los lectores. ¿Por qué gastar su dinero en un libro del que no hay referencias, que no respalda una gran editorial? Es necesario ser capaz de vender la propia obra; sin duda, hay autores muy duchos en marketing y les envidio esa capacidad. Yo, persona tímida y con una vida ya hecha, no me veo en esas lides, pues me produce un tremendo pudor el tener que publicitarme. No me importa acudir a donde me llamen para hablar de las novelas, pero no se me da bien molestar recomendando que me lean. Soy de otra generación, me temo. Ahora no solo hay que saber escribir; hay que saber vender. De lo primero quizá tenga algunas nociones; en lo segundo, soy una verdadera inepta.

¿Qué planes literarios tienes para el futuro?

Pues estoy en un impasse, la verdad. Tengo en el cajón la novela anterior a Mientras sorprendan los días, la primera que decidí conservar, pues anteriormente eliminaba los manuscritos sin ningún remordimiento, y también tengo otros tres textos posteriores a El sueño del árbol, publicada el año pasado en la editorial Verbum. No sé, me he dado un tiempo de reflexión para decidir si seguir intentando publicar o mantener mis textos en el anonimato, para la lectura de amigos y familiares. Dos novelas editadas en un año me han ofrecido mucho sobre lo que meditar. Si me decido a seguir en este mundo será, desde luego, por los maravillosos lectores que han tenido a bien comentarme sus opiniones y me han hecho reflexionar sobre mis textos, enriqueciéndolos y mejorándolos, sin duda.

¿Qué opinas de las redes sociales, son una herramienta útil para los/as escritores/as?

Por supuesto. Ahora mismo son la herramienta, creo. En particular en casos de escritores desconocidos. Debo confesar que para mí han sido un descubrimiento. Nunca había sido muy de redes y en este año he tenido que aprender lo poco que sé. Lo cierto es que conoces a gente muy interesante, descubres personas afines en la distancia y entablas relaciones realmente enriquecedoras. Por lo menos esa es mi escasa experiencia.

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Biografía de la autora: Sara Mañero

Sara Mañero II

Licenciada en Anglogermánicas y doctora en Hispánicas por la Universidad de Valencia, su vida profesional se ha dividido entre ambas lenguas. Además de dedicar su vida profesional a la enseñanza del inglés, ha realizado diversas traducciones del inglés; algunas han servido de texto a representaciones teatrales y otras han sido publicadas (Shakespeare: La Comedia de las equivocaciones,Ted Hughes: Two Legends, T.S.Eliot: Four Quartets: Burnt Norton and East Cooker…)

Como hispanista, su tesis doctoral sobre el Arcipreste de Talavera ganó el Premio Fernández Abril de la Real Academia Española en febrero de 1996, teniendo varias publicaciones especializadas en ese campo (“El amor heroico en El Arcipreste de Talavera de Alfonso Martínez de Toledo”, “El Arcipreste de Talavera: destinatario cortesano como elemento configurador”, “Citas bíblicas en el Arcipreste de Talavera”,…). Así como
el libro El arcipreste de Talavera de Alfonso Martínez de Toledo.

En el campo de la literatura de ficción, siempre había escrito como ejercicio personal, hasta que el año pasado decidió dar el salto y el resultado fue la publicación simultánea de dos novelas, que están recibiendo buenas críticas: Mientras sorprendan los días (Ed Hades) y El sueño del árbol (Ed. Verbum)

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