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Entrevista al escritor Francisco Tapia-Fuentes: “Quería un libro que hiciera pensar al lector” | #MundoLiterario

Entrevistamos a Francisco Tapia-Fuentes, que presenta “Hijos de la destrucción”, una novela que se encuadra

  • Entrevistamos a Francisco Tapia-Fuentes, que presenta “Hijos de la destrucción”, una novela que se encuadra dentro del género fantástico pero con un formato muy original.
  • En este libro el lector forma parte de la narración, ya que es este el que va colocando las diferentes piezas del puzzle.
  • El autor consigue crear la sensación de interacción ente el libro y el receptor.

Tu nueva novela, “Hijos de la destrucción”,  se encuadra dentro del género fantástico pero presenta un formato y enfoque muy innovadores. ¿Cómo surgió este nuevo libro?

Se trata de un experimento, que yo denomino «literatura en mosaico», aunque seguro que el concepto ya existía antes de eso. Soy escritor de cuentos, además de una persona poco convencional en muchos aspectos, así que lo de tirarme por los caminos tradicionales no me llamaba demasiado.

Tenía una buena colección de relatos escritos desde hacía muchos años (empecé a escribir con trece años), los cuales necesitaban un pulido. Sin embargo, la idea del libro surgió tras la lectura de «Crónicas Marcianas», de R. Bradbury, así como de «La espada del destino» de A. Sapkovsky. Ambos autores habían contado grandes historias mediante la unión de pequeños relatos, en apariencia independientes, y los resultados eran impresionantes.

Así pues, en 2014 me puse a compilar mis relatos de nuevo, esta vez para que encajaran unos con otros. Tras la selección y reescritura, solo tuve que darle el toque Pulp Fiction y revolver el orden de las historias de una manera audaz para completar el rompecabezas. Si nos fijamos, el primer relato de «Hijos de la destrucción» ocurre cronológicamente al final, pero se muestra al principio para aportar una información al lector, de modo que el resto de historias vayan engranándose unas con otras.

¿Cómo fue cobrando el mundo que tan extensa y ricamente retratas en “Hijos de la destrucción”?

Muy despacio. Como he dicho antes, los relatos llevaban mucho tiempo escritos y no eran homogéneos. Al unificarlos, tuve que ajustar los nombres de las regiones, así como el pasado histórico de las mismas. Empecé creando una región en concreto (la cuenca de Aradamia) y un conflicto de índole internacional y, poco a poco, fueron surgiendo ciudades y elementos geográficos.

Por otro lado, la especie humana es lo suficientemente plástica como para adaptarse a todo lo que le echen, así que derivé el tema hacia lo cultural, más que a lo racial. Todos serían humanos (incluso los yrmillianos lo fueron en su día) y la evolución sería de tipo cultural. Para ello tuve que crear dos culturas diferentes y un marco histórico muy similar al renacimiento europeo, aunque la presencia de la magia haría que algunos avances tecnológicos no hubieran sido desarrollados por no ser tan necesarios.

En cuanto a la religión, los personajes de «Hijos de la destrucción» son politeístas y la obra habla de las manipulaciones de la historia, así que el panteón de dioses fue cambiando y adaptándose a las necesidades narrativas. En el libro se menciona a cuatro deidades, pero hay unas cuantas más por ahí.

En tu novela encontramos personajes singulares y variopintos que reflejan infinidad de matices de la complejidad humana. ¿Cómo fue la construcción de tus personajes?

Ciertamente, hay una serie de personajes muy marcados, unos más trágicos que otros. La idea me la dio la serie «Hermanos de sangre», de la cadena HBO. En ella, los guionistas nos muestran un retrato en cada capítulo, yendo así más allá de la acción bélica para profundizar en la psicología de los protagonistas. Yo quería eso mismo para mi libro, de modo que opté por seleccionar una serie de arquetipos que pudieran encajar en mi historia y darles una personalidad propia.

Todos los personajes se basan de algún modo en personas que conozco muy bien, algunas de las cuales han leído luego el libro. Siempre llevo una libreta y me gusta anotar sensaciones, vivencias y escenas para utilizarlas más tarde y, aunque parezca una locura, algunos pasajes son experiencias autobiográficas muy maquilladas y bastantes líneas de diálogo se basan en conversaciones reales. Lo más importante de los personajes no es lo que dicen o hacen, sino las sensaciones que transmiten con lo que dicen y hacen. Cuando estableces esa conexión, sabes que son personajes vivos.

Como destacábamos en la reseña, se crear la sensación de interacción ente el libro y el receptor. ¿Fue difícil encontrar este enfoque narrativo?

Bastante, por lo audaz de la propuesta. Tarantino había hecho algo parecido, pero él se lo podía permitir porque es alguien muy famoso. Quería un libro que hiciera pensar al lector y que lo llevara de un lado para otro. Una manera hubiera sido escribir un librojuego («si quieres hacer esto, ve a la página tal»), pero no a todo el mundo le gusta ese tipo de literatura y tampoco era mi objetivo en aquel momento. Eso me llevó a buscar un modelo alternativo de interacción, basado en las técnicas que utilizo para mantener la atención del alumnado en una clase. Así, en el libro se cuentan doce relatos, aunque solo once están escritos. El duodécimo corre a cuenta del lector, que debe recoger todos los «huevos de pascua» que hay por el libro y construirlo por su cuenta. El caso es que la técnica ha funcionado, incluso mejor de lo que esperaba.

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¿Dónde podrán comprar tus lectores este nuevo libro?

El primer punto de distribución es Amazon, sin duda, tanto por la rapidez del servicio como por las facilidades que da para publicar en papel. Por otro lado, llegué a un acuerdo con Librería Moria, de Logroño, para la distribución en su tienda y la verdad es que están muy contentos. Para mí es como mi segunda casa. A medio plazo, tengo previsto expandir la distribución a otras librerías, tanto en Logroño como fuera, aunque hay que tener en cuenta que soy mi propio comercial, por lo que todavía me llevará algún tiempo hacerlo.

¿Cuáles dirías que son tus referentes literarios principales?

En mis primeros escritos se aprecia la influencia de las novelas de aventuras del siglo XIX (R. L. Stevenson, H. Haggard, A. Conan Doyle y Emilio Salgari, sobre todo), así como la narrativa heroica de Robert E. Howard o Michael Moorcock, mientras que el amor por la creación de mundos se lo debo a las obras de Joe Dever. Más cerca en el tiempo están el cinismo de A. Sapkovsky) y el estilo directo y sin demasiados adornos de Steven Erikson.

Por otra parte, soy un ferviente admirador de los escritores de cuentos, entre los que destacan E. A. Poe, Horacio Quiroga, Stephen King y, por supuesto, Isaac Asimov.

Durante más de veinte años ha participado activamente en la difusión de la ficción interactiva y los juegos de rol. ¿En qué aspecto bebe de ello tu narrativa?

Somos lo que hacemos y hacemos lo que vivimos. Con trece años me tocó vivir la edad de oro de los librojuegos (Aventura sin fin, Lucha-ficción, Lobo solitario, La búsqueda del Grial…) y mis primeros relatos datan de aquella época. Por otro lado, soy educador de tiempo libre, de modo que gran parte de las actividades llevadas a cabo con adolescentes (juegos para campamentos y colonias, por ejemplo) se vieron influenciadas por mi pertenencia a la Asociación de Jugadores de Rol de Logroño.

También llevo dirigiendo una campaña de rol narrativo desde 2009, cuyo éxito ha sido tal que mis propios jugadores ya han sugerido que la convierta en una novela, proyecto que estoy empezando a tomar seriamente en consideración. De hecho, la experiencia en la creación de dicho mundo cristalizó en otro libro, una guía de worldbuilding cuya segunda edición empezará a comercializarse este mismo año.

En cuanto al presente, participo de modo activo en la Asociación Dédalo (creada para difundir la ficción interactiva en todas sus formas) y hace poco cedí los derechos de un librojuego a una conocida editorial. Así pues, la interactividad ha terminado por impregnar la mayor parte de lo que escribo y es casi un modo de vida.

Mantienes un interesante blog, ‘Con Pluma y Píxel’. Háblanos de él.

El blog surgió como un diario personal en 2008 y era una manera más de mantener el contacto con mi grupo de jugadores, poner pequeños avances de las campañas y cosas así. Con el paso del tiempo, los contenidos empezaron a tener mayor peso y se convirtió en algo abierto al público.

El blog se apoya en tres pilares básicos: técnicas narrativas (creación de personajes, organización de tramas), técnicas de dirección de juegos de rol (storytelling, ambientación y recursos organizativos) y creación de mundos o worldbuilding. Aparte de ello, también se habla de librojuegos y ficción interactiva. En los últimos tiempos, he empezado con una serie de artículos de corte empresarial, ya que es el mundo en el que estoy empezando a moverme y creo que cualquier experiencia merece ser compartida, especialmente si le resulta útil a alguien.

Hoy día, el blog está pasando por una nueva fase de transformación. Está dejando de ser una página de autor para convertirse en la sede digital de una pequeña editorial, todavía en sus comienzos. El futuro de «Con Pluma y Píxel» pasa por esa transformación, lo cual va a plantear nuevos retos a medio plazo, tanto económicos como de organización. El primero de ellos va a ser cambiar la plantilla del blog, que es casi la misma que tenía hace diez años, sin perder la identidad.

¿Dirías que utilizas a menudo las redes sociales? ¿Qué aportan éstas a los autores?

Utilizo las redes sociales a diario, siempre que mis otras obligaciones me lo permitan. En ese sentido, es probable que no hubiera empezado a utilizarlas de no ser por la escritura, ya que suponen un consumo de tiempo considerable. Las redes sociales son un excelente medio para que los autores y los profesionales del mundo de la edición entren en contacto los unos con los otros y lleguen juntos a algún lado. Como medio de difusión, su potencial es enorme pero se suele hacer un mal uso de ellas al agobiar al público con excesiva publicidad. Un poco está bien, pero el abuso es el que origina el rechazo. Es sí, tienes que ofrecer algo interesante y respetar el tiempo de tus seguidores, algo que también se aprende con la experiencia.

¿Cómo ves el panorama de la lectura en España?

Pues, a ciencia cierta, no estoy muy seguro. Veo que se lee muy poco, pero creo que históricamente no hemos sido un país de muchos lectores. Como profesional del mundo de la educación, percibo que el nivel cultural medio está bajando, pero también hay alumnos que devoran libros con una rapidez que me da envidia, así que quizá una cosa compense a la otra. Pienso que el porcentaje de lectores es más o menos el mismo de siempre, aunque las ofertas de ocio cada día son mayores y, por tanto, la competencia con otras formas de entretenimiento es más intensa que antes.

Imagínate que uno de tus mejores amigos/as quiere comenzar a escribir. ¿Qué consejos le darías?

Lo primero creo que sería se planteara por qué y de qué quiere escribir. Cada persona tiene una vocecita interior que lo lleva a poner por escrito sus ideas y es importante contactar con nuestra musa (o muso, como dice Stephen King) y saber qué nos va a ofrecer a partir de nuestro bagaje emocional. Ser sincero con uno mismo es la mejor manera de que las palabras y las ideas fluyan.

Lo segundo sería recordarle que no descuidara su crecimiento como escritor. Mucha de la técnica se puede conseguir mediante cursos, pero la chispa sale de dentro y hay que practicar todos los días para que fluya de manera natural. Yo siempre llevo una libretita (ahora es el móvil) y apunto todo lo que se me viene a la cabeza, valga o no valga.

Por último, le pediría que tuviera mucha paciencia. Esto es una carrera de fondo, en la cual creo que es más importante la experiencia vital de ser escritor que el éxito en sí mismo. Cuando el objetivo y el camino se disocian, es cuando podemos pegárnosla de verdad. Escribir pensando en el éxito y en ganar mucho dinerito no es un pensamiento realista, pues solo unos pocos son lo suficientemente excepcionales o afortunados como para poder vivir de esto con cierta holgura. Los demás nos conformamos con ser felices.

¿Qué has podido aprender de tus lectores?

Para bien o para mal, una vez que un texto abandona tus manos se convierte en patrimonio de tu público. Tengo la suerte de vivir en una ciudad pequeña, donde mucha gente se conoce o es familia, así que he podido tratar con bastantes de mis lectores en persona, especialmente en la librería.

Una cosa importante es que tenemos que aprender a cuidar a nuestra audiencia. Si alguien se me acerca y me dice que ha leído mi libro, solo por el hecho de que esa persona haya decidido romper el hielo, su conversación adquiere un valor elevado. Lo que tenga que decirme, bueno o malo, habrá que tenerlo en cuenta de cara al futuro. Es necesario no ignorar esos datos, ya que te dan una visión ajena de lo que estás haciendo y, sobre todo, de lo que puedes llegar a lograr.

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El autor: Francisco Tapia Fuentes

Nació en Logroño en 1972, es educador y escritor. Durante más de veinte años ha participado activamente en la difusión de la ficción interactiva y los juegos de rol. En este sentido apuesta por estas herramientas para el fomento de la lectura además del desarrollo de habilidades sociales y personales.

Ese ímpetu educativo le ha llevado a formar parte de varias asociaciones vinculadas con el aprovechamiento creativo del tiempo libre como al crecimiento personal. Entre sus publicaciones se encuentran ‘Mundos fantásticos: guía para la creación de mundos de fantasía’, ‘Rescate en Remsis VII (La Saga del Merc 1)’ y el relato interactivo ‘Lucha Final’.

Para más información acerca de su trabajo y actividades como escritor visita su blog ‘Con Pluma y Píxel’.

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