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Entrevista a la escritora Teresa Piquet: «La Antigüedad es un terreno en el que me muevo con soltura»

Teresa Piquet debuta en el mundo literario con la novela «Caballos de octubre». Una novela que

  • Teresa Piquet debuta en el mundo literario con la novela «Caballos de octubre». Una novela que demuestra su profundo conocimiento del ejército romano.
  • A caballo entre la novela histórica y la policíaca, seguiremos las pesquisas de un centurión de la Décima legión en su estancia obligatoria en la Hispania Ulterior.
  • Hoy la entrevistamos en Universo la Maga

En tu primera novela, “Caballos de octubre”, logras combinar de manera magistral la novela histórica y la policíaca. En ella, seguiremos  las pesquisas de un centurión de la Décima legión a la hora de descubrir la verdad sobre un asesinato ocurrido en la fortaleza. ¿Cómo fuiste forjando la combinación entre géneros mientras escribías la novela?

De una forma muy natural. La Antigüedad es un terreno en el que, por deformación profesional, me muevo con soltura, así que, una vez metida en la ficción, recrear el mundo antiguo me resulta tan fácil como respirar. Lo policíaco resulta más complejo, sobre todo porque, precisamente, la complicación es parte de la naturaleza del género;  género que tengo que adaptar al tiempo en el que ocurre la acción, para que resulte verosímil. Para explicarlo, me gusta utilizar la imagen de un telar. En este telar imaginario, lo histórico formaría la urdimbre, mientras que lo policíaco serían los hilos de la trama. Los personajes serían las lanzaderas y yo, la tejedora que iría componiendo el tapiz de la novela, poco a poco, con paciencia, combinando colores, entrecruzando hilos, ajustando los pasos de la trama en el momento y lugar más oportunos para que, una vez terminado, pudiera verse como un todo, como un conjunto armonioso de muchos detalles e historias diversos.

Eres licenciada en Geografía e Historia, Doctora en Arqueología y durante años tu producción literaria se centró en el ámbito científico y divulgativo. ¿Cómo traspasaste la frontera hacia el género de ficción?

Siempre, desde muy niña, he sido una gran lectora. Tenía – y conservo, “gracias a los dioses”, como diría uno de mis personajes – mucha imaginación, de forma que la ficción es una parte de mi vida. Desarrollé mi facilidad para la expresión escrita e hice mis pinitos como pretendiente a escritora cuando era jovencita, pero siempre en un segundo plano, como un pasatiempo, pues los estudios y el trabajo eran prioritarios. Y eso hizo que, como bien dices, levantara una frontera entre la literatura científica,  -técnica y ensayística -, y la ficción. El traspasarla, para dedicarme a la ficción en serio, sólo era cuestión de tiempo.

La Antigüedad es un terreno en el que, por deformación profesional, me muevo con soltura

Dada tu extensa formación, no nos resulta sorprendente que “Caballos de Octubre” esté recreada y documentada al milímetro, logrando un espacio de inmersión histórica para el lector. Sin embargo, sí nos gustaría que nos comentases cómo afrontaste el proceso de preparación de la novela.

Fue una especie de reto personal. Probé a ver si todavía era capaz de inventar alguna historia, como cuando era jovencita. Llevaba muchos años sin hacerlo, así que me planteé la posibilidad de escribir un cuento, o un relato corto,… pero enseguida me percaté de que mi desbordante imaginación de antaño seguía estando ahí. Con la diferencia favorable, además, de que ahora estaba armada de conocimientos históricos, – y pertrechada con la suficiente madurez y experiencia vital -, como para afrontar la escritura de una novela. Así que me senté al telar y aquí está el tapiz.

Dentro de su labor de investigación cabe destacar el profundo conocimiento del armamento de la época y de las tropas romanas. Háblanos de ello.

La historia militar es una de mis, llamémosles, pasiones profesionales. Por eso, siempre he procurado estar al día de lo que se ha publicado, y se publica, sobre estos temas; y puedo escribir sobre ello con soltura y propiedad, encajándolo en la época concreta en la que sitúo mis novelas. Me gusta insistir en esto de la “época concreta” porque la historia militar romana es muy, muy larga, y, como todas las facetas de la Historia humana, está sujeta a una evolución constante, desde sus comienzos; de forma que no es lo mismo escribir sobre militares y armamento romano de un siglo que de otro. Esto puede sonar a perogrullada, pero los, digamos, resultados, de contemplar el pasado romano, en general, como una especie de postal de la Antigüedad, se pueden leer a menudo, y, más a menudo aún, verlos en el cine o la televisión, generando frente al público una imagen reducida, empobrecedora, e incluso deformada, de nuestros antepasados.

La historia militar es una de mis pasiones profesionales

Desde 2015 mantienes un blog,  El blog de Teresa Piquet, una bitácora a caballo entre el pasado y el presente. Háblanos de tu blog.

La idea de abrir el blog surgió de la necesidad de darme a conocer en el mundo de la literatura de ficción, a partir de las sugerencias de mi editor, mientras la novela entraba en el proceso editorial y acababa saliendo de imprenta. En principio, iba a ser un lugar donde hablar de la novela y donde ofrecer al lector toda la información adicional que me negué a incluir en el libro. La novela ya era bastante larga como para duplicarle el tamaño con información histórico-divulgativa. Yo, a fin de cuentas, no estaba escribiendo divulgación, sino novela,… y el “universo digital” brindaba un espacio, “que no ocupa lugar”, que bien se podía aprovechar para ello. De esta manera, no mezclaba mis dos facetas literarias en el libro, puesto que, paralelamente, sigo produciendo literatura profesional… Aunque corría el riesgo de hacerlo en el blog, ¡y aburrir soberanamente a muchos lectores!, así que pensé en la manera de hacerlo ameno,… y diferente, porque en la red de redes ya hay muchos blogs de divulgación, e, insisto, yo lo que quiero, cuando trabajo en mis novelas, es escribir ficción. Así que la solución me la dieron mis personajes: les di voz y voto en el blog. Son muchos, entre principales y secundarios, y pensé que sería una forma original de enfocarlo. Ellos, a su manera, hacen el trabajo de divulgación, hablando a los lectores de aspectos diversos de su época, y mostrándoles cómo verían la nuestra, si eso fuera posible. Yo sólo les controlo un poco, para evitar los excesos, porque existe una gran diferencia entre su concepto de “corrección política” y el nuestro… Empezaron con una cierta timidez, por eso de que el futuro impone, pero ya han cogido confianza, ja, ja, ja… Algunos tienen sus propios fans.

¿Qué planes futuros le esperan a “Caballos de Octubre”?

Aunque prácticamente es presente, el primer plan está en marcha. Es la versión digital, que ya puede encontrarse en los canales habituales de venta para libro electrónico. El segundo plan, futuro próximo, ya está en su primera fase, y es la traducción de la novela al inglés.

Y, por supuesto, sigo trabajando en las siguientes entregas de la serie, “Un inquisidor en el fin del mundo”, de la que “Caballos de Octubre” es el primer libro.

¿Qué opinas de las redes sociales?

Como suelo decir, yo soy profundamente analógica, pero las redes sociales, al igual que todas las novedades que está generando la “revolución digital”, son el presente y hemos de adaptarnos al correr de los tiempos. Accedí a ellas por recomendación expresa de mi editor, porque son una forma excelente de acortar distancias entre autores y lectores. Teniendo en cuenta que comenzaba mi andadura literaria como una perfecta desconocida en el mundo de la novela, me han venido muy bien para que los lectores supieran de mí y de mis ficciones. Me han permitido conocer no sólo a lectores, sino también a otros autores, a ilustradores y editores,… a muchas personas agradables, a fin de cuentas, en un territorio que no era el mío.

Soy profundamente analógica, pero las redes sociales son el presente y hemos de adaptarnos al correr de los tiempos.

Imagina que un amigo tuyo quiere comenzar a escribir. ¿Qué pasos le recomendarías?

El primero, que leyera mucho, muchísimo, que se convirtiera en un gran lector (si no lo fuera ya). El segundo, que escribiera mucho, hasta encontrar el reflejo de su propia voz sobre el papel (o, bueno, dado por dónde van los tiros en estos tiempos, en cualquier soporte digital que lo permita). El tercero, que fuera creativo; y si no se considerara una persona creativa, que se pusiera manos a la obra, porque la creatividad, como la memoria, es un “músculo” que se puede entrenar. El cuarto, si quisiera escribir literatura de género, y el género le fuera totalmente ajeno (porque no se tratara de un profesional de lo mismo en la vida real), que se documentara muy bien y que no dudara en pedir consejo y orientación a los expertos en la materia. El quinto, que dejara volar la imaginación y disfrutara de lo que estuviera intentando escribir; porque si el autor no disfruta con lo que hace, el buen lector lo notará. El sexto, que, una vez tuviera todo el material escrito, se convirtiera en censor de sí mismo, lo leyera todo con ojos críticos y podara, modificara, reescribiera, cambiara cuanto fuera necesario hasta que el resultado fuera el apetecido; sin arredrarse porque acabara por convencerse de que esto no es lo suyo; o de que el género que había escogido en un principio no es el que de verdad cuadra con su propio estilo. Y el séptimo, que tuviera mucha paciencia, porque el paso sexto puede llevar incluso más tiempo que todos los anteriores juntos.

¿Dónde podrán comprar tu libro tus nuevos lectores?

Una vez pasada la temporada de novedades, en principio, se puede adquirir en cualquier librería, encargándolo si no lo tuvieran en ese momento en tienda. Para los que gustan de comprar en Internet, pueden comprarlo directamente en la página web de la editorial GoodBooks, o en cualquiera de los grandes portales de venta electrónica, como Casa del Libro, Amazon (que lo sirve a diversos países desde sus diferentes portales internacionales), Agapea, Popular Libros, y muchos otros.

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Biografía de la autora: Teresa Piquet

Como casi todas las personas que padecemos el mal de las letras, fui muy precoz en mi afición a la lectura y la escritura. Mi caso, por si fuera poco, se agravaba todavía más a causa de una imaginación desbordante, que hacía que no pudiera parar de inventar historias, de enmendarle el final a los cuentos y de querer reescribirlos yo.

Mi inclinación por la escritura aumentó con los años, pero hubo de ceder la primacía a los estudios y al trabajo: como Alicia, me vi forzada a volver al que se consideraba el lado correcto del espejo. Me licencié en Geografía e Historia, doctorándome posteriormente en Arqueología. Hice de esta ciencia humanística mi profesión, y, gracias a ello, encontré una vía de escape para mi mal de las letras, nunca curado. Mi producción se centró en la literatura científica, en la historiografía y en la divulgación histórica, hasta que, no hace mucho, decidí que ya era hora de pasar de nuevo al otro lado del espejo y dedicarme también a la literatura de ficción. El resultado, una doble personalidad, para la que escogí como pseudónimo el nombre de una de mis antepasadas; una legión de personajes con vida propia;  una serie para darles espacio, Un inquisidor en el fin del mundo; y la primera novela de la misma, Caballos de Octubre.

Aunque me confieso fervientemente analógica, es preciso fluir con la corriente de los tiempos, y, desde el otoño de 2015, ocupo algo de espacio en Internet, donde abrí  El blog de Teresa Piquet, un peculiar rincón a caballo entre el pasado y el presente, en el que doy cancha a mis personajes, y, con mucha retranca, entre ellos y yo tratamos sobre temas relativos a la época en la que transcurren las novelas de la serie; y sobre algunas cosas más…

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