Investigación y suspense en «Yo he matado a Quintanapalla», de Juan de Argaño | #MundoLiterario

  Juan de Argaño construye una excelente novela negra donde nada parece ser lo que

 

  • Juan de Argaño construye una excelente novela negra donde nada parece ser lo que es: «Yo he matado a Quintanapalla».
  • El padre Quintanapalla ha muerto y su superior. el padre Ayala, recibirá la confesión del asesino. Pero no podrá desvelar nada sobre ella.
  • Escribe la reseña nuestra compañera Mariana Campos.

Juan de Argaño

El padre Quintanapalla ha muerto. Alguno piensa que realmente fue asesinado; otros intencionadamente desean que este hecho sea visto como algo natural, dada la avanzada edad del cura. Tenía 99 años.

-Yo he matado a Quintanapalla.

-Lo suponía.

-Ahora ya lo sabes. Te lo digo para que no me delates. Te obliga el secreto de confesión.


Una historia de ficción con una atmósfera de violencia latente

Con este diálogo comienza Yo he matado a Quintanapalla, una novela de Juan de Argaño, burgalés nacido en la Villa Nueva de Argaño. El autor confiesa que escribe por afición, para evadirse de una realidad hostil, persiguiendo el sueño de contar esa novela perfecta que a él le gustaría leer.

Esta novela está ambientada en el año 2008. Juan de Argaño hace esta observación al comienzo de la obra para advertir al lector de que se encuentra en la época previa al WhatsApp y las redes sociales. Sus personajes utilizan una tecnología que hoy se consideraría obsoleta.

 Yo he matado a Quintanapalla es una historia de ficción, con una atmósfera que conjuga miedo, violencia latente, injusticia, inseguridad, corrupción y cansancio de vivir. 


Un sacerdote con un pasado desconcertante

El cadáver de Pablo Quintanapalla, cura con un pasado desconcertante dentro y fuera de su congregación, es encontrado por el superior, el Padre Ayala.

En la homilía de las exequias el Provincial destaca el espíritu misionero de la víctima y cómo todo el mundo lo quería. Sin embargo, Ayala piensa que hay al menos una persona que no debía de quererle mucho. El asesino le ha confesado su crimen esa misma mañana.

También lo sospecha Montalvo, médico además de sacerdote, y encargado de firmar el certificado de la muerte de Quintanapalla. Los signos de envenenamiento le parecen evidentes, y así se lo ha dicho a Ayala. No obstante, el Provincial prohíbe que se divulgue esta duda y todo quede como una muerte natural. Hay que evitar escándalos innecesarios.


Una misteriosa y pesada caja

El hermano Miguel Carranza, a quien por su mal carácter y marcada hostilidad a someterse a la autoridad no le permitieron ordenarse sacerdote, descubre entre las escasas pertenencias de Quintanapalla una misteriosa y pesada caja metálica, envuelta en una hinomaru, la bandera bélica de Japón. El cofre está cubierto de símbolos orientales y, a pesar de todos los intentos del irascible Carranza por acceder a su interior, su contenido resulta inaccesible.

Los personajes todavía no lo saben, pero el lector comienza a sospechar que en la caja se esconde el motivo de la muerte de Carranza.


Una narración ágil y unos personajes trabajados al milímetro

Alex, una atractiva profesora universitaria que necesita un tema para su tesis, y Martín, cura de vocación dudosa, inician la búsqueda de pistas que permitan descubrir el contenido de la caja y resolver el enigma que encierra. Sin embargo, no son los únicos interesados en el cofre. Ignoran que están adentrándose en una red de intereses oscuros, corrupción y violencia.

Durante la investigación iremos conociendo al Cerulario, clérigo y ladrón, que reparte el botín entre los pobres; Luis Pascual, un comisario sólo de oficio; Cicerón Grillo, anciano del barrio, al parecer jubilado, que causa un profundo temor en Cristóbal, hermano mayor de una cofradía de rateros; Doña Amelia, desvalida y piadosa anciana con poco futuro y un pasado muy extraño; Pepe Montoro, tabernero  y propietario del 200 Copas; un hacker conocido en el Internet oculto como Gavilán Pollero,… Además de Patricia Vega y el Gringo, dos personajes de paso, sospechosamente ocultos.

El crimen y su posterior investigación van dejando al descubierto las debilidades humanas de los personajes: la rabia, el ansia de poder, la envidia, el odio, la codicia y la lujuria. Todo ello en ámbitos diversos: el mundo del clero, la investigación académica, los traficantes de arte…


Resolución de un crimen enigmático.

Un diálogo ágil y con ritmo inundará las páginas de esta historia, y será el vehículo para mostrarnos la psicología de los personajes, sus fantasmas y su implicación en el caso. De esta manera, la resolución del misterio nos llegará en pequeñas dosis, a través de una cuidada descripción de diversas épocas, personas y lugares. Los protagonistas tendrán que investigar en la China de la dinastía Han, donde se concibió la misteriosa caja; sumergirse en el mundo de los libreros de la Roma imperial; y, sobre todo, ser capaces de saber en todo momento quién está de su parte.

Yo he matado a Quintanapalla es una historia contada por diferentes protagonistas, que muestran sus diversas ópticas imprimiendo a la novela un contundente realismo narrativo.

Yo he matado a Quintanapalla es una novela que tiene en su corazón un crimen que lleva a la investigación. Pero también nos pone sobre la pista de algo más, dejando al descubierto muchos otros secretos. A todos les une la caja del difunto Quintanapalla.

¿Te gustaría descubrir quién lo mato en realidad? Entonces no puedes dejar de leer esta intrigante y fascinante novela.

Autora reseña: Mariana Campos

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Biografía del autor: Juan de Argaño

Juan de ArgañoBurgalés nacido en la Villa Nueva de Argaño, prófugo de la tierra para progresar, como Daniel el Mochuelo. Licenciado en disciplinas inútiles, máster en cuestiones no menos infecundas, gestor de incidencias anómalas, (que es lo que da de comer), Juan de Argaño escribe por afición. O por necesidad. Para evadirse de una realidad hostil, persiguiendo El Dorado de contar esa novela perfecta que a él le hubiese gustado leer. Últimamente admira al señor Cayo.

Lector de novela negra pero también de novela histórica cuando no tiene novela negra. Le gustan sobre todo los protagonistas mediterráneos: Pepe Carvallo, Kostas Jaritos, Salvo Montalbano, Julio Cabria, Marco Didio Falco (novela negra histórica); sin embargo, Gordiano el Sabueso le parece un snob. Formado en la música hispana clásica: Rosendo, Siniestro Total, algo de Celtas Cortos y otro tanto de Sabina.

Sin embargo, su obra predilecta es El Camino, de Delibes. Paradigma de la fuga del genos para acabar descubriendo que, en ese hipotético apocalipsis nuclear que arrasase el progreso, sólo el disputado señor Cayo podría sobrevivir.

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