«Leonard Cohen: Lorca, el flamenco y el judío errante», de Alberto Manzano | RESEÑAS UNIVERSALES

Hoy os traemos la reseña que Kike Hernández ha hecho sobre el libro «Leonard Cohen:

  • Hoy os traemos la reseña que Kike Hernández ha hecho sobre el libro «Leonard Cohen: Lorca, el flamenco y el judío errante», de Alberto Manzano.
  • Un recorrido realmente interesante por la personalidad de Cohen y su relación con el flamenco, Federico García Lorca y el mito del judío (gitano) errante.

Leonard Cohen

En 2011 se entregó al músico y escritor Leonard Cohen el Premio Príncipe de Asturias. Para recibir este galardón el canadiense de la voz ronca preparó un discurso sublime en el cual, además de contar de modo muy divertido sus cuitas y preocupaciones sobre cómo agradecer o considerar un premio de tanto prestigio, compartió con el público de aquel día (y, gracias a la prensa, con media humanidad), cuál fue en parte el origen de toda su música.

Es una historia bastante conocida para los seguidores acérrimos de Cohen, pero para la mayor parte del público resultaba inédita. Básicamente toda su música, declaraba el canadiense, se ha configurado a partir de una secuencia de seis acordes flamencos que le enseñó un joven español cuando Cohen apenas era un muchacho. Tras unas semanas de clase el joven maestro español se suicidó, y el joven Leonard quedó profundamente marcado por ello. Terminaba el discurso agradeciendo a España y a la cultura flamenca no solo el profundo recibimiento que durante décadas han hecho de su música, sino por haber sido también fuente original de donde ha brotado gran parte de sus canciones.

Esta relación entre Cohen y el flamenco, que comenzó a temprana edad, supera en realidad lo anecdótico. El flamenco, con toda su simbología y su origen gitano, y la analogía entre las diásporas gitana y judía, así como la contradicción entre el alma errante y el espíritu sedentario, son elementos que se unen gracias a la figura central del poeta Federico García Lorca, que configuró especialmente la personalidad musical y poética de Cohen.

En «Leonard Cohen: Lorca, el flamenco y el judío errante», ensayo a cargo de Alberto Manzano (profundo conocedor de la obra de Cohen y amigo suyo) y publicado por Ediciones Alfabia podemos encontrar un recorrido biográfico realmente singular y muy alejado de las típicas ediciones hagiográficas sobre este músico que podemos encontrar en el mercado.

leonardcohen1969Alberto Manzano rechaza, con gran inteligencia, centrarse en los aspectos biográficos más manidos de Cohen (como la figura de mujeriego postromántico y de sus relaciones amatorias o copulativas con estrellas del cine y la canción). Por el contrario, el libro se centra en un aspecto aún no estudiado en la obra del canadiense y que da mucho sentido a toda su trayectoria artística: el paralelismo entre su trayectoria existencial y el mito del judío errante, así como la importancia que la religión y el descubrimiento de Lorca tuvieron en que así fuera. De este modo, iremos recorriendo la infancia, juventud y madurez de un artista que al mismo tiempo que vivía se buscaba a sí mismo profundamente, tirando de distintas puertas simbólicas, ideológicas y religiosas, en búsqueda continua de la paz interior y del sentido de la humanidad.

Como dice el libro: «En una identificación irracional, el judío Leonard había creído reconocer en la tinta lorquiana su propia sangre gitana, y, en las cuerdas de la guitarra española, sus venas. Igual que Lorca, Cohen creía tener sangre judía y gitana en las venas.» Pero ¿cuál es la verdadera conexión de este judío con el mundo gitano?

Leonard Cohen proviene de una familia de judíos askenazíes, obligados a extenderse por distintos países, en conflicto idiomático y religioso. Al igual que ellos, los gitanos roma (cíngaros) vivieron diseminados por toda Europa del Este. Precisamente ambos grupos etnológicos fueron elegidos por los Nazis para ser perseguidos y exterminados, pues se los consideraba “inferiores racialmente”.

Los gitanos entraron en Europa a partir del s. XV. Su nombre parece deberse al gentilicio “egiptanos”, ya que habían salido de Egipto después de las ocupaciones mahometanas.  Precisamente de este gentilicio se obtendría el término “gypsies”, término con el que guarda gran parecido. Hablaban un idioma llamado romaní (gitanos roma), que presentaba relación con lenguas indias.

Alfabia logoEn España los gitanos se conocían como “calé” (procede al parecer de la palabra indostaní kâlâ, que significa “negro”), y se establecieron en nuestro país a principios del siglo XV. Unas décadas después el clima cambió en España, y eran condenados a expulsión si no tenían domicilio fijo y no adoptaban un oficio (una situación muy semejante habían sufrido los judíos sefardíes). Sin embargo, el control y persecución por parte de los Reyes Católicos no podía evitar que en lugares como Andalucía la unión entre lo gitano y lo andaluz se fundiera cada vez más para formar un solo elemento. Por supuesto, la influencia de lo morisco a la hora de conformar el flamenco (dada la conexión entre estas culturas al sur de la península) es también una hipótesis muy valiosa y que seguramente no anula las demás.

A esta concepción del flamenco y lo gitano, con gran armonía y paralelismo respecto a la tradición judía, se le une en las páginas del libro el valioso estudio del mito del judío errante (Ausero), un zapatero de Jerusalén que había negado a Jesús y que, como castigo, recibiría la maldición de andar errante por la tierra hasta el día del Juicio Final. La figura del pecador condenado, del viajero perpetuo, tuvo mucha importancia a la hora de cómo Cohen configuraría sus obsesiones, contradicciones y preguntas.

Esta figura del artista errante basada en la tradición de las poblaciones judías y gitanas tuvo también mucho impacto en la obra de Lorca. La belleza surrealista de la obra del poeta granadino había hechizado al joven Leonard. A ello ya se le había sumado su curiosidad por el flamenco y por “el duende” (“Poder misterioso que todos sienten y ningún filósofo explica”, decía Goethe). Como Lorca, Cohen se obsesionó desde su juventud en la búsqueda de las palabras exactas, del máximo poder simbólico en el verso. Después vendría el aprendizaje de la guitarra, las canciones folk (Woody Guthrie, Pete Seeger…) y sobre todo la música popular.

A lo largo de las páginas de «Leonard Cohen: Lorca, el flamenco y el judío errante» iremos adentrándonos en la búsqueda en Cohen de su propio estilo y de su introducción en el imaginismo literario (corriente que busca la concentración verbal de tal modo que sea capaz de generar energía), que enarbolaba el uso de imágenes preciosas e incisivas como medio de expresión poética, con la raíz puesta en Ezra Pound, Amy Lowell o D. H. Lawrence. A esta búsqueda de la concentración absoluta en la voz poética se unió en Cohen la influencia métrica y expresiva de las gacelas y casidas de «Divan de Tamarit», de Lorca.

También disfrutaremos de la experiencia de Cohen en Grecia, sus primeras experiencias como escritor y músico tardío, sus coqueteos con la contracultura y los poetas “beat”, la introducción del flamenco y la música india en la estructura de sus canciones, su ascensión al Olimpo artístico y las depresiones que ello trajo, la experiencia tremenda de la grabación de Omega y la relación entre el maestro Morente y Cohen, su entrada en un monasterio budista….

El libro de Alberto Manzano ofrece una visión completa y muy valiosa del artista Cohen pero también de la persona que habitó un gigantesco personaje que no hacía nada más que entorpecer su propia búsqueda de sí mismo. Una obra imprescindible dentro de la bibliografía de Cohen y del flamenco.

Autor de la reseña: Kike Hernández
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EL AUTOR: ALBERTO MANZANO

Alberto ManzanoEscritor, poeta, periodista y traductor, es amigo de Leonard Cohen desde 1980. Ha estado en su casa en la isla griega de Hydra y en Los Angeles, y lo ha acompañado a lo largo de varias giras europeas. Traductor de la mayor parte de su obra literaria y discográfica –La caja de especias de la tierra, Libro de la misericordia, Un acorde secreto, Libro del anhelo, A mil besos de profundidad: canciones y poemas (1956-2011), es también autor de Leonard Cohen. La biografía (Cúpula/Planeta, 2010). En 2007 produjo el homenaje discográfico Acordes con Leonard Cohen (Discmedi), con la participación de un elenco de artistas nacionales: Luis Eduardo Aute, Santiago Auserón, Enrique Morente, Duquende, Christina Rosenvinge, e internacionales: Jackson Browne, John Cale, Elliott Murphy, Adam Cohen – hijo de Leonard–, Anjani Thomas –actual compañera de Cohen–y Perla Batalla –corista de lc–. Director de varias colecciones musicales en CelesteEdiciones y Editorial Fundamentos, ha sido colaborador en Ajoblanco, El Europeo, Rock de Lux, Ruta 66, El Periódico y La Vanguardia, antólogo del monográfico La Poesía del Rock (Litoral, 1989), y autor de los poemarios Para los que no pueden hablar y Puente del Alma y la Luna, publicados en Sial Ediciones.

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