Los Secretos de las Plantas. La teoría del signo | MUNDO NATURA

Hoy Universo la Maga te presenta en Mundo Natura la ” teoría del signo “.

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  • Gracias a Jaime Pozo conoceremos los secretos de las plantas, sus formas, colores y propiedades .

  • En Mundo Natura  desarrollaremos temas que nos acerquen a la Naturaleza.

En el mundo vegetal, podemos encontrar infinidad de formas, colores y adaptaciones de las plantas a su entorno, y entre tanta variedad existen a su vez multitud de características que nos revelarán sus virtudes. A esto se le conoce como “teoría de las signaturas o teoría del signo”la cual predica que las plantas, animales y minerales a menudo llevan sobre sí los signos que permiten conocer sus virtudes.

La aplicación más primitiva de esta teoría del signo gira en torno del uso o consumo de algunas partes de animales para curar el órgano humano equivalente que desee, así por ejemplo, encontramos un remedio promulgado por Plinio el Viejo (Roma 27 – 79 d.C.), el cual nos dice que para curar dolencias en el ojo izquierdo debíamos de tratarlo con el ojo izquierdo de una rana que estuviera sano, pero si el malestar era en el ojo derecho, debíamos de tratarlo con el ojo derecho del animal. Aunque esto nos parezca un poco arcaico, no debemos de olvidar que los rinocerontes blancos y el rinoceronte de Sumatra están casi extintos, porque entre otros motivos, han sido asesinados para poder aprovechar su cuerno, al cual en muchos países se le atribuyen propiedades afrodisíacas que estimulan al hombre. En Japón usan para este mismo fin algunos hongos, y tanto el cuerno de rinoceronte como los hongos consumidos en Japón tienen en común únicamente su forma fálica, a raíz de la cual se piensa que pueden servir para revitalizar la sexualidad de los varones.

Como era de suponer, esta teoría tiene sus pequeños fallos, y gracias a una observación más completa, muchos de estos tratamientos han ido desapareciendo (sobre todos aquellos que usaban a los animales como remedios), quedando actualmente reducidos a algunos ritos chamánicos o étnicos minoritarios. Pero con las plantas puede que hayamos tenido más aciertos, ya que ciertas plantas que se usaban intuitivamente para tratar algunas enfermedades, con el tiempo se ha demostrado que realmente contienen principios activos útiles para tratar esas enfermedades para las que se utilizaban.

Un ejemplo muy sencillo es el de la nuez, que si nos fijamos un poquito, nadie puede negar que parece un cerebro de mamífero: podemos diferenciar los dos hemisferios, los pliegues corticales, e incluso podríamos decir que la cáscara que envuelve la nuez sería como nuestro cráneo. Pues bien, estas similitudes ya fueron observadas hace miles de años, y desde entonces la homeopatía oral ha recomendado consumir nueces para prevenir el envejecimiento del cerebro, y con toda la razón, pues las nueces contienen ácido alfa-linoleico, que es un ácido graso omega-3, y junto con otros polifenoles actúan contra los radicales libres frenando así el envejecimiento de nuestro cerebro. Y quién no ha escuchado alguna vez que para cuidar la vista y los ojos hemos de comer zanahorias, lo cual se dijo por primera vez cuando se observó que la zanahoria, si la partimos por la mitad se parecía a un ojo.

Rizoma sello de Salomón

Rizoma sello de Salomón

Estos remedios han trascendido hasta nuestros días porque a parte de ser ciertos, la tecnología y la medicina no han sido capaces de sustituirlos de forma eficaz, ya que son remedios preventivos y se utilizan de forma pasiva mediante la dieta. Pero hasta no hace mucho, era frecuente tratar los huesos rotos con remedios hechos usando como base el rizoma de la planta conocida como Sello de Salomón (Polygonatum odoratum). Esta planta tiene una raíz que crece en horizontal, y cada año brota un nuevo tallo, y el tallo del año anterior se cae, de manera que el punto de inserción del tallo viejo con el rizoma se cicatriza, y esta característica junto con su color marfileño hace recordar a la soldadura de un hueso tras su rotura.

Trebol

Trébol

Otro ejemplo aún más precario es el de la planta conocida como Viborera (Echium spp), y como se intuye por el nombre, esta era usado como remedio frente a picaduras de Víbora, y todo porque sus semillas parecen tener forma de cabeza de víbora; o el Trebol (Trifolium pratense) usado contra las cataratas, y esto deducido con tan solo ver el dibujo blanco que tiene el envés de los foliolos de esta planta que parece una catarata. Y también destacar al Culantrillo de Pozo (Adiantum capillus-veneris), que crece en paredes rezumantes de agua o aguas estancadas; el culantrillo tiene unos tallos muy finos y muy negros, que se asemejan a cabellos, por lo que en la antigua Roma se usaba para prevenir la caída del cabello, y hasta hace pocas décadas, tanto hombres como mujeres lo han usado para teñirse el cabello y cubrir las canas.

Entre otras aplicaciones diferentes a las que hemos visto basadas en la morfología de las plantas, hallamos adaptaciones curiosas, como el caso del té de roca (Jasonia glutinosa), que se trata de una pequeña mata que crece en roquedos, y que sus raíces se incrustan en la piedra llegando a fraccionarla, por lo que desde tiempos remotos se ha usado tanto para tratar como para prevenir los cálculos biliares; si bien esta propiedad no está comprobada, si están comprobados sus beneficios para aliviar los dolores de estómago, acidez, etc, etc, ya que contiene ésteres triterpénicos y flavonoides. Para usarla correctamente deberíamos coger una ramita de esta planta y ponerla en una taza de agua caliente, como si de cualquier otro te se tratase, y endulzar con miel o azúcar al gusto, o de forma externa podremos aplicar este te sobre heridas para facilitar la cicatrización.

Como podemos ver, la Naturaleza tiene formas muy curiosas de comunicarse con nosotros, solo nos falta aprender un poquito de ese lenguaje para que podamos comprenderla y así poder disfrutarla y aprovecharla plenamente.

Autor: Jaime Pozo

                                                                                “La naturaleza nunca hace nada sin motivo”

(Aristóteles, Filósofo griego)

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