Mar Fernández Rozada y “No me preguntes por qué” | #MundoLiterario | ENTRADAS PATROCINADAS

Hoy recibimos en nuestro #MundoLiterario a la escritora Mar Fernández Rozada, que acaba de publicar

Hoy recibimos en nuestro #MundoLiterario a la escritora Mar Fernández Rozada, que acaba de publicar su primera novela:  “No me preguntes por qué” (Círculo Rojo). Conoceremos algunos hechos claves de su vida como escritora y podremos leer algunos fragmentos de la novela con la que debuta:

Mar Fernández RozadaMi nombre es Mar Fernández Rozada. Nací en un pueblecito de Asturias, en el seno de una humilde familia minera. Soy auxiliar de enfermería y desempeño mi trabajo en una residencia geriátrica del Principado de Asturias.  Me gusta el cine, la música en casi todas sus variedades, viajar, conocer otros lugares, otras culturas… Pero, sobre todo, soy una apasionada de la literatura. Desde muy niña, el hecho de leer y escribir siempre ha sido una necesidad en mi vida. Tengo escritos varios relatos y microrrelatos que he presentado a concurso, pero nunca he publicado nada. Esta es la primera novela que edito.

Pienso que la inspiración puede estar en cualquier parte, aunque reconozco que en mi trabajo, al estar rodeada de tantas personas con tantas vivencias a sus espaldas, me resulta bastante fácil encontrar temas para inspirarme. Para mí, también la naturaleza es una buena fuente de inspiración y, viviendo en Asturias, ésta me acompaña permanentemente.

La idea principal de “No me preguntes por qué” surgió hace mucho tiempo, de la relación de amistad entre dos mujeres, residentes en un centro donde yo trabajaba. A partir de aquella amistad que mantenían desde la infancia, empecé a urdir la trama de mi novela.

Ahora estoy escribiendo otra novela, pero voy despacio, sin prisa. Mi trabajo me quita mucho tiempo y energía. Por otra parte, tampoco quiero renunciar a la lectura, mi otra pasión.

SINOPSIS DE “NO ME PREGUNTES POR QUÉ”

no me preguntes por queA Susana y María les une una gran amistad desde que eran muy pequeñas. Su existencia ha sido muy difícil, sembrada de obstáculos, penurias y pérdidas importantes, por la época en que les ha tocado vivir. Sin embargo a pesar de tanta adversidad, entre tanto dolor y miseria, su amistad permaneció siempre inalterable.

Ahora, cuando las dos amigas han cruzado la barrera de los setenta, y creen conocer todos los entramados de los mutuos entresijos, tienen que hacer frente a un impactante secreto del pasado que, por un caprichoso deseo del destino, sale a la luz, poniendo a prueba una amistad que dura una vida entera.

FRAGMENTOS DE “NO ME PREGUNTES POR QUÉ”

“Cuando conocí a María, no tenía ni la más remota idea de que, con el transcurso del tiempo, me decidiría a escribir la historia de su vida. Una historia llena de amor y de intriga, de ternura, de pasión… pero marcada también por la amargura y el desencanto, el dolor, la soledad…y por un gran secreto que, a partir de su revelación, cambiaría mi percepción de la vida para siempre…”

“De pronto escucharon disparos. Presas del pánico, con el corazón encogido, apuraron el paso para alcanzar La Colina cuanto antes. Estaban temblando, aterrorizadas, suplicando que ninguna de aquellas balas fuera a alojarse en el cuerpo de Pedro.
Llevaban ya un buen rato acostadas y aún se oía el estruendo de los disparos en el monte. Era algo muy frecuente en aquel tiempo, pero siempre producía el mismo efecto devastador, que les removía las entrañas: una mezcla de terror y de impotencia, de ausencia y desolación…”

“Cuando Diego y María tomaban el sendero de La Colina, las sombras de la noche venían a su encuentro, sumiéndolos cada vez más, en un mar profundo de tinieblas. Aún no habían andado la mitad del camino, cuando les sorprendió una fuerte tormenta. Una lluvia recia, inclemente, comenzaba a descargar sobre ellos toda su furia. Se miraron en silencio. Sus rostros, bajo los destellos de los relámpagos, presentaban un aspecto desfigurado, fantasmagórico. El ruido de los truenos era ensordecedor…”

“Cuando nos retiramos de la ventana estábamos empapados. Sin dejar de llorar, mi madre nos miró: la noté menguada, avejentada… como si de repente, aquella noche le hubieran puesto veinte años encima. Sus ojos hinchados, enrojecidos, revelaban toda la amargura, el miedo y el desánimo que anidaba en su interior. Mi hermano y yo la abrazamos, llorando con ella hasta quedar sin fuerzas. No podría decir cuánto tiempo estuvimos así… pero creo que debieron de ser varias horas, a juzgar por el frío que sentía en los huesos, de las ropas que llevaba empapadas. No había cesado de llover en toda la noche…”

“Mi mente divagaba a una velocidad de vértigo. Los pensamientos se agolpaban casi obsesivamente, en torno a la figura de María. “¿Qué había en esa mujer que me producía tanta fascinación?” “¿Por qué, cada vez que mi tía y yo hablábamos de ella, acabábamos siempre enmudecidas y con un fuerte nudo oprimiéndonos la garganta…?”

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