Tu oscuro nombre

“Tu oscuro nombre” de Alfredo Piquer Garzón

La pervivencia del pasado, la resurrección de la historia perdida entre los mármoles de lo

Tu oscuro nombre de Alfredo Piquer GarzónLa pervivencia del pasado, la resurrección de la historia perdida entre los mármoles de lo ocurrido, la sinrazón del olvido de la belleza y el mar como paisaje cerrado en los ojos son algunos de los sugestivos temas que configuran la nueva obra poética de Alfredo Piquer Garzón: Tu oscuro nombre” (editorial Cuadernos del Laberinto) nos recuerda sabiamente que todos los nombres que denominaron hechos, personas, vivencias, sentimientos, se oscurecen poco a poco en la memoria; la oscuridad envuelve asimismo las palabras dichas y los pecios de todos nuestros naufragios.

Alfredo Piquer Garzón nos aloja dentro de un paisaje formalmente austero y bello con una esencia espiritualmente delicada que reflota temas universalmente poéticos como la memoria de lo amado o la pervivencia de la civilización.

 

De oro aquellas horas

cuando estaban tan próximos

sus fúlgidos minutos

que su brillo infinito

no llegaba a los ojos.

Y ahora en la distancia,

transcurrido su tiempo,

muerto ya su destello,

de lejos me deslumbran.

Si volviera la música que suena indescifrable

entre los pliegues de tu piel escindida;

si este tiempo inclemente no cerrase

las páginas veloces de su libro…

Si volvieras despojada de días,

revertida de golpe la pútrida memoria

de las horas ajadas de la vida a la espalda

de ese tiempo del otro del que nunca supimos,

que se vuelve presente, veraz e ineludible;

si volviese esta música.

Si ahora provocaras otra vez el incendio

de tus besos secretos y tu herida recóndita

y esta música sacra de tu piel escindida

como plumaje oscuro desplegase sus alas

y entreabriese sus labios y su pupila oscura…

¡Oh, tu piel escondida, oh tus alas, tus labios,

tu recóndita herida incendiada, escindida,

oh, tu sagrada música por siempre descifrada!

Es el mismo poeta quien nos abre la puerta de “Tu oscuro nombre” en un prólogo o propileo en el que el lector ya puede sentir la presencia de un arcano entrenzado en el lenguaje, es una entrada cuajada de simbolismo y tiempo entre las manos como arena, como sueños .

Como en una impensable, irracional o surreal asociación de cosas se mezclan y se imbrican las experiencias, las impresiones que en algún momento impactaron sobre nosotros y nos dejaron, no solamente los cráteres más o menos visibles en nuestra superficie, no solamente la impronta de su marea impresa sobre la arena de nuestra playa sino que también alteraron y conformaron nuestra estructura interna, nuestros contenidos, nuestro sedimento.

En ese interior en el que quizá inconsciente o subconscientemente, sin que lo veamos, determina nuestra temática y nuestra metáfora. Ella se adapta al cauce de nuestra expresión y nuestro lenguaje, de nuestra sintaxis y nuestro léxico, trasunto a su vez de nuestro aprendizaje y la conformación de nuestro yo a través de todo nuestro propio decurso vital.

Hablo de las palabras que aprendí de mi padre, de la pasión por la cultura, por la Historia y por el Arte que él me transmitió, por la fascinación del pasado, de la huella del tiempo sobre las piedras, sobre los viejos, herrumbrosos metales enterrados, de la ruinas como baluarte aún enhiesto de la gloria de otras épocas remotas; y las tumbas como testigos y metáforas al mismo tiempo de su desaparecida realidad y como reflexión sobre un destino común ineluctable.

Hablo también del mar, el mar constante, presente año tras año en los ojos y en el espíritu. Como imagen de la belleza absoluta e inexplicable, de ese absoluto inabarcable y trascendente que nos llama en silencio, conminándonos al regreso definitivo a nuestro propio origen.

Un baile onírico, una danza entre la supervivencia, la elegante reflexión a autores que le han marcado a fuego lento y la presencia del mar (mar-infinito) como constante de un lenguaje cierto y duro, precioso y entregado a los que amamos la belleza sólida, lo que perdura y no.

 

el poeta Alfredo Piquer GarzónEl autor: Alfredo Piquer Garzón

Licenciado en Filosofía y Letras (especialidad de Historia Antigua), Graduado en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos (especialidad de Litografía) y Doctor en Bellas Artes (especialidad de Grabado).
Desde 1999 es Profesor Titular de Universidad de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.
Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas —nacionales e internacionales— obteniendo numerosos pre-mios de Pintura y Gráfica.
Coordina el Grupo de Poesía del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Organiza y dirige numerosos recitales en el Círculo de Bellas Artes y en la red de Bibliotecas de la Comunidad. También coordina el Ciclo de poesía y música ODISEA en Libertad 8, en Madrid.
En 2002 fue Premio de Poesía del Círculo y en 2010 finalista del Ciudad de Mérida.
Ha publicado los poemarios Paleografías (2009), Mar sobre este altar (2012) —ambos en Ediciones Vitruvio— y Memoria de Naufragios (2012) en Legados-Netwriters ediciones.

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