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«Pescando salmones en Alaska», de Caridad Bernal | #MundoLiterario

Pescando salmones en Alaska, publicada por la editorial Harper Collins Ibérica en su sello HQÑ,

  • Pescando salmones en Alaska, publicada por la editorial Harper Collins Ibérica en su sello HQÑ, es una maravillosa historia romántica que cambia el sabor dulce por el salado.
  • Caridad Bernal, su autora, nos acerca la dura experiencia de una mujer en un entorno hostil, en un mundo de hombres donde demuestra que la dureza del mar no entiende de géneros.
  • Escribe la reseña nuestra compañera Raquel Ramos.

Pescando salmones en Alaska

Pescando salmones en Alaska, publicada por la editorial Harper Collins Ibérica en su sello HQÑ, en Madrid, es una maravillosa historia romántica que cambia el sabor dulce por el salado. Tierna, original y emocionante. A través de sus páginas Caridad Bernal, su autora, nos acerca la dura experiencia de una mujer en un entorno hostil, en un mundo de hombres donde demuestra que la dureza del mar no entiende de géneros.

Caridad Bernal es una escritora de cuentos y microrrelatos, que sorprende con esta novela publicada en una de las editoriales más significativas de la novela romántica. Algunos de sus trabajos publicados en formato impreso son: Necesito decirte, Amores, Viaje de regreso, La cámara 18 y Romper el silencio. En Internet se pueden leer algunos cuentos suyos publicados en blogs como: El tranvía, Johnnie Divino o Volviendo a casa. Y también es posible escuchar todavía: Insomnio, uno de sus primeros trabajos realizados para la emisión del extinto programa de radio Cuento contigo, de la emisora M80.

Pescando salmones en Alaska

Pescando salmones en Alaska se desarrolla en el mundo contemporáneo, en el año 2016, por lo que los hechos narrados bien pueden ser verídicos.

Elisa decide trabajar en un barco tras realizar sus estudios universitarios de Biología Marina. Su primera experiencia será en la pesca comercial del salmón en Alaska. De ahí su título, tan insólito en realidad para una novela romántica. Pasan los años y Elisa continúa trabajando en la pesca de altura: se aventura por barcos que faenan en alta mar a miles de kilómetros de la costa, con condiciones climatológicas adversas y realizando actividades de extrema dureza que nada tienen que ver con el meticuloso y delicado trabajo de un laboratorio.

Elisa decide trabajar en un barco tras realizar sus estudios universitarios de Biología Marina.

El antipático capitán Mark Ryan

Tras varios de esos viajes, una ONG la contrata para hacer una investigación de campo sobre la riqueza de nuestro suelo marino en un viejo arrastrero de popa congelador llamado Zanzíbar II. Allí conocerá al antipático capitán Mark Ryan, con el que poco a poco se entabla una peculiar relación entre ambos. Con los resultados de esas investigaciones regresará a su universidad para doctorarse, exponiendo finalmente todas sus enseñanzas a los estudiantes en un simposio. En la conferencia habla al público con calidez y cercanía, con una sonrisa serena y la mirada puesta en uno de los oyentes. Ese detalle no pasará inadvertido para Laura, la ávida periodista que tratará por todos los medios de conocer el trasfondo del último viaje de Elisa y el motivo de su sonrisa.

Una ONG la contrata para hacer una investigación de campo en un viejo arrastrero de popa congelador llamado Zanzíbar II. Allí conocerá al antipático capitán Mark Ryan.

En Pescando salmones en Alaska se perciben todas las sensaciones que la autora pretende transmitir en cada capítulo. Creemos sentir que tenemos en la boca el sabor de la sal, y que nos impregna el olor a madera y a humedad del viejo barco Zanzíbar II. En el rostro se adhiere el frío y hasta sentimos el vaivén del movimiento causado por las olas cuando va a atracar en el puerto. Pero la historia de amor que relata lleva un ritmo muy marcado y la intensidad se hace palpable a través de la sinestesia. La fuerza y la ternura, el humor y el amor tienen cabida en alta mar. Sin embargo, en tierra firme la amenaza de un vendaval pondrá en peligro la continuidad de su trayecto. ¿Será Laura la única capaz de convertir a Elisa en la verdadera protagonista de esta historia?

Un ritmo muy marcado y capítulos bien definidos

La lectura de Pescando salmones en Alaska es muy rápida, pues su ritmo es muy marcado. Sus capítulos están muy bien definidos e ilustran perfectamente el camino del argumento en cada escena, con una tensión constante que invita a desear continuar la lectura sin detenerse ni un segundo. El lenguaje empleado es totalmente accesible para cualquier lector y con ello consigue que la historia se perciba como un hecho real, verídico tanto en su forma como en su contenido. Y los diálogos poseen una sorprendente fuerza para trasladar las emociones por las que pasan los protagonistas en momentos de gran tensión:

«Se oyó un crujir por todo el barco, como un lamento sordo de metal. Toda la cacharrería que había colgada: sartenes, cacerolas, incluso algunos vasos, cayeron al suelo.

–¿Qué ha sido eso? –pregunté de inmediato a Peppe bastante asustada.

­–Una ola –me dijo con la mirada perdida en el techo de la cocina. La primera ola que Mark no había podido esquivar, de un mar que se había embravecido demasiado, haciéndole perder el control en el mando».

El poder de destrucción de la naturaleza

De esta manera, la escritora concentra uno de los temas que desarrolla la novela: la incapacidad del ser humano para luchar ante el poder de destrucción de la naturaleza.  

«El tiempo a oscuras pasó muy lento. Seguí oyendo a Mark hablar, su voz se oía justo encima de donde yo estaba. Sabía que él sabría sacarnos de aquello sin problemas, pero las dudas empezaron a surgir y al final no pude evitarlo, abrí la puerta de mi camarote. El pasillo solo estaba iluminado por las luces de emergencia, dando un aspecto aún más tétrico al interior del barco. Caminé con dificultad hacia la salida, solo quería preguntar si podía serles de ayuda en algo y saciar mi curiosidad, ver la magnitud de a lo que nos estábamos enfrentando. Si iba a morir, no quería que fuera sola y a oscuras».

Emoción, deseo e intriga

Si alguna característica prevalece en la novela es su tono coloquial y cercano. La lectura es amenizada con una estupenda banda sonora, además de por elementos indispensables de la novela romántica. Pero la trama principal consigue que esta historia pueda llegar a cualquier tipo de lector, pues no se verá absorbido por un único rasgo argumental. Pero esto no significa que los lectores fieles de la novela romántica no puedan disfrutar de su género literario favorito. Pescando salmones en Alaska conjuga a la perfección la emoción, el deseo y la intriga. Porque en cualquier lugar del mundo, aunque sea en mitad del océano, en plena tormenta y con un capitán hostil, incluso una científica menuda y de apariencia frágil puede encontrar el amor. Y porque sí, en definitiva, Pescando salmones en Alaska es una gran historia de amor.

Autora de la reseña: Raquel Ramos
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