RESEÑAS UNIVERSALES | ‘La niebla y la doncella’, Lorenzo Silva (Premio Planeta 2012)

Nos volvemos a encontrar en esta novela de Lorenzo Silva a la pareja de investigadores

Nos volvemos a encontrar en esta novela de Lorenzo Silva a la pareja de investigadores formada por el sargento Rubén Bevilacqua (Vila) y su ayudante Chamorro. El brigada Bevilacqua, psicólogo nacido en Uruguay que vino a España de niño, en estos momentos está divorciado y tiene un hijo, pero continúa con su afición a pintar soldaditos de plomo. Como decíamos en la anterior reseña sobre Lorenzo Silva (EL ALQUIMISTA IMPACIENTE). Bevilacqua es un personaje de trato afable y campechano y con ideas progresistas. Su compañera Virginia Chamorro ya es cabo,  y mantiene una relación sentimental complicada con un policía antidisturbios (Conan). Sigue siendo la mujer reservada, idealista, con los pies firmemente asentados en el suelo que conocimos, pero ahora estudia matemáticas porque es una forma de comprender las estrellas, su gran afición. Esta pareja de atípicos investigadores pertenece a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y tienen que resolver los casos más complicados. Éste es la guinda del pastel ya que en quince días deberán dar con el culpable de un crimen ocurrido hace dos años.

Dos años antes en La Gomera un joven de vida desordenada y camello en pequeña escala fue degollado, y su cuerpo apareció en el bosque del Parque Nacional, Garajonay. En el coche de un Concejal que en ese momento era Vicepresidente del Cabildo Insular, se encuentran restos de sangre de la víctima de 22 años, que mantenía relaciones sexuales con la hija del Concejal, de quince años. Todas las sospechas recaen sobre este hombre, pero acaba de celebrarse el juicio y ha salido absuelto por lo que nuestra pareja deberá desentrañar el misterio de lo ocurrido.

La investigación del suceso fue un tanto limitada ya que todo apuntaba al Concejal no se profundizó en el asunto. Ha pasado mucho tiempo, las pistas están frías o desaparecidas y los encargados en su momento de dar con el culpable se sienten molestos ante los dos intrusos mientras nuestros detectives no dejan de recibir presiones desde todos los estamentos.

Bevilacqua y Chamorro desembarcan en Tenerife donde el teniente Guzmán de la unidad de policía judicial les presenta a la cabo Ruth Anglada. Tanto Anglada como Chamorro se conocían de la academia de guardias pero no se alegran precisamente del reencuentro. Mantienen una entevista con el Subdelegado del Gobierno que les cuenta su gran problema: se casó hace un año y su mujer es hermana de la madre de la víctima por lo que tiene un interés especial en que se encuentre al asesino rápidamente. Anglada estuvo destinada en La Gomera en la fecha del crimen y en cierta forma contempló parte del asesinato y será la encargada de trabajar con la pareja de investigadores.

Entre Bevilacqua y Anglada enseguida salta una chispa y a lo largo de la novela va creciendo la tensión sexual. Por su parte, Chamorro se mantiene apartada y preocupada, porque está siendo acosada por su pareja. Los guardias que en su momento cerraron el caso en falso tampoco es que sean entusiastas a la hora de colaborar con los investigadores de Madrid.

Comienza así una novela negra en la que Lorenzo Silva, gran narrador, describe con emoción un paisaje mágico, te parece estar en el Paque Nacional de Garajonay y contemplar la mejor muestra conocida de laurisilva, un bosque húmedo de variadas especies de hoja perenne, así como la hospitalidad y el saber vivir de sus gentes y la belleza de su paisaje. Nuestra pareja se entrevistan con todo tipo de personajes con la dificultad que conlleva un sitio pequeño donde casi todo el mundo se conoce nadie dice nada en concreto.

Pero una vez más nos encontramos con tiburones humanos que no dan valor ni a la vida de los que les rodean, ni al entorno. Todo es un gran pastel que procuran repartirse entre el menor número posible. El crimen cometido parece perfecto,  no se encuentra ni un resquicio que haga vislumbrar qué paso, todos parecen darles facilidades a los investigadores, pero siempre acaban ante un muro impenetrable. Será la capacidad de deducción,  pero también la compenetración y total confianza de nuestra pareja, la que dará con el desenlace que no dejará de sorprendernos.

Una vez mas la novela negra ejerce de denuncia ante un capitalismo rapaz donde es casi imposible distinguir los buenos de los malos. Si es preciso se mata, a veces por comodidad simplemente. Yo he disfrutado con el libro, ya me diréis si os gusta.

 Autora de la reseña: Aquimarisa

 EL AUTOR: LORENZO SILVA

Lorenzo Manuel Silva Amador nació en el barrio madrileño de Carabanchel, estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció como abogado de empresa desde 1992 hasta 2002. Ha escrito numerosos relatos, artículos y ensayos literarios, así como varias novelas, que le han valido reconocimiento internacional. Una de ellas, El alquimista impaciente, obtuvo el Premio Nadal del año 2000. Esta es la segunda en la que aparecen los que quizá sean sus personajes más conocidos: la pareja de la Guardia Civil formada por el sargento Bevilacqua y la cabo (en la última novela) Virginia Chamorro. El 15 de noviembre de 2010, le fue concedido por la Guardia Civil el título de Guardia Civil Honorífico por su contribución a la imagen del Cuerpo. Otra de sus obras, La flaqueza del bolchevique, fue finalista del Premio Nadal 1997 y ha sido adaptada al cine por el director Manuel Martín Cuenca. Ganador del Premio Planeta 2012 con la novela La marca del meridiano.

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