“Te prometo un imperio”, de Juan Vilches | RESEÑAS UNIVERSALES

En esta entrada Marisa Caballero nos trae la reseña de “Te prometo un imperio”, la

En esta entrada Marisa Caballero nos trae la reseña de “Te prometo un imperio”, la segunda novela de Juan Vilches. Una novela de ficción histórica centrada en Eduardo VIII y su esposa Wallis Simpson, los duques de Windsor que se vieron implicados en un mar de escándalos, intrigas y traiciones.

juan vilches 1Es el 22 de Junio de 1940 cuando hacen su entrada en Madrid los duques de Windsor. La ciudad está destrozada, sus edificios en ruinas, reina la pobreza más absoluta, los madrileños visten miserablemente, en su mirada no hay esperanza. Después de tres años de guerra civil impera el hambre, los piojos y la desolación. Según atraviesan la ciudad Wallis, de cuarenta y cuatro años, muestra su profundo desagrado a su marido y ni un ápice de piedad ante lo que ve. Vienen de la Costa Azul y esta egoísta mujer no soporta ver la miseria, añora el lujo que se ha visto obligada a abandonar. Únicamente cambia su talante al contemplar una multitud que espera su llegada al hotel Ritz, fotógrafos y personas elegantes y refinadas esperan su llegada. En el hotel ve que sus habitaciones tienen dos baños (la mayoría tenían baños compartidos en las plantas del hotel).

Él de cuarenta y seis años, hijo primogénito del rey Jorge V, nieto del rey Eduardo VII y bisnieto de la gran reina Victoria, ha nacido para ser rey y el 20 de enero de 1936, tras la muerte de su padre, accedió al trono con el nombre de Eduardo VIII, rey de Gran Bretaña, Irlanda, los dominios británicos y emperador de la India. Le obligan a abdicar once meses después. Su intención de casarse con Wallis Simpson, que estaba divorciada dos veces y con los dos maridos vivos y tenía un pasado más que oscuro, hacía imposible el matrimonio con un rey que a su vez es jefe de la iglesia anglicana.

Wallis “De aspecto hombruno, esquelética, de pecho plano y sin caderas…” era francamente fea. Incluso se decía que era hermafrodita, pero su inteligencia era vivaz, y su elegancia y sentido del humor la hacían irresistible.

Han llegado a Madrid acompañados de cuatro personas sin contar los dos conductores: el ayudante de campo del duque, mayor Sinclair; Rebeca Fontaine, secretaria particular de la duquesa; Fleet, ayudante de cámara de Eduardo; y Paulette Raviot, doncella de la duquesa. Wallis se queja “me he acostumbrado al servicio al vivir con un hombre que sólo sabe tocar el timbre”, y considera estos sirvientes insuficientes.

El mayor Sinclair aparece asesinado con un tiro en la frente, desnudo en su cama. Nada ha sido tocado aparentemente en la habitación y aquí entran en acción tres nuevos personajes: el capitán Arturo Sotomayor, jefe del servicio de inteligencia militar; el comisario Fontecha y el inspector Azcona que deberán desentrañar el misterio.

Veremos en El Pardo aparecer a un triunfante Francisco Franco “el Caudillo” (se negaba a que le llamasen dictador, por significar algo transitorio): un hombre bajo, gordo, con voz aflautada, desconfiado, “el único que sabe lo que piensa el Caudillo es el Caudillo”, gustaba decir de sí mismo. Obsesionado con Gibraltar, terriblemente aburrido. Le gustaba pontificar sobre todo con la seguridad que da el creer que todo lo sabes y convencido que había sido elegido por la Divina Providencia para dirigir los destino del país. En 1940 todavía era el hombre de las Tres Emes (como en sus tiempos de la legión) sin, miedo, sin mujeres y sin misa. Su mujer siempre está ocupada o “con las hijas de Santa Bárbara, o con otras semejantes”, la niña “Nenuca” está en el jardín con la Señorita o con amiguitas… también en los jardines. Conoceremos cómo Franco en un principio quería vivir en el Palacio Real y cómo le quitaron la idea de la cabeza. Y su puritanismo con la vida amorosa de sus allegados: nunca pudo superar el abandono que sufrieron él y su madre a manos de su padre.

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Los Duques de Windsor

“Días atrás el general Vigón había entregado una carta a Hitler de Franco en la que se ofrecía a participar en la guerra al lado de Alemania. España se encargaría de conquistar Gibraltar y cerrar el Estrecho. A cambio exigía además del Peñón, la entregadel Marruecos francés, el Oranesado y varios territorios de África ecuatorial. Sólo imponía una condición: España decidiría con absoluta libertad la fecha de su entrada en guerra.” Hitler le agradecía el ofrecimiento y nada más… ni caso.

Veremos circular por la novela personajes muy diversos, como el atractivo cuñado de Franco y Ministro de Gobernación, Ramón Serrano Suñer (llamado por las pijas jamón Serrano) también con canitas al aire en su vida privada que Franco despreciaba, al Ministro de Asuntos Exteriores, Beigbeder, que añora con toda el alma su querida Tetuán y con una amante la mar de sospechosa. Al brusco Ministro del Aire, Yagüe; al siniestro Francisco de Irujo y Gómez de Santorcaz (alias la Hiena) perseguidor de masones; al atribulado embajador de Inglaterra en España sometido a las agresiones de los falangistas; al prepotente embajador alemán y a un sinfín de pintorescos e interesantes individuos que reflejan una época del a cual poco se ha hablado.

Nuestros sabuesos (no nos olvidemos del asesinato), ven que la investigación del crimen se complica, hay agentes de diversos bandos infiltrados, España es un hervidero de espías, nadie es sincero. Todos han podido ser los asesinos de Sinclair, incluidos los duques.

También descubriremos en nuestra pareja (anoréxicos) que la maravillosa historia de amor que se vendía dejaba mucho que desear. Eduardo, ese modelo de elegancia, era un hombre débil, solitario, obsesionado por no engordar, prácticamente no comía, con un historial de homosexualidad en sus años de soltero, bebía mucho y fumaba tres cajetillas de tabaco al día, tenía desde hacía tres años unas horrorosas pesadillas, había encontrado en Wallis, el amor de su vida, una personalidad dominadora que le hacía sufrir con frecuencia vejaciones, era a todas luces un amor enfermizo. El servicio se horrorizada de lo que veía.

Wallis a sus cuarenta y cuatro años tenía sobre sus espaldas un largo historial. De familia con poco poder económico, su ambición era la riqueza y el poder, con un pasado muy oscuro que descubriremos en el “Expediente de China”. Parece que  todavía seguía enamorada (todo lo que podía enamorarse una mujer como ella) de su segundo marido (lamentaba que no fuese lo suficientemente rico y se hubiese visto obligada a abandonarlo), pero Eduardo, cuando apareció en su vida, era una pieza demasiado apetecible para renunciar a él: “Te prometo un imperio” fueron las palabras del Rey de Inglaterra y emperador de la India y ahora el resquemor la domina. Lo único que tiene es un destierro, de lujo, pero destierro al fin y al cabo, ni siquiera podía utilizar legalmente el título de Alteza Real. Su frase: “una mujer no es nunca lo suficientemente rica ni está lo suficientemente delgada” reflejan su filosofía. También se preciaba que nadie (¿…?) había tocado su cuerpo por debajo de su cintura.

plaza y janésLos duques intervienen en diferentes intrigas a favor de los nazis. Eduardo quiere volver a ser rey y con el fin de derrocar a su hermano Bertie, (el rey Jorge VI), y acabar con Churchill, aconseja a los alemanes que bombardeen hasta su destrucción Londres. Ella movida por un odio atroz hacia Inglaterra, y él un pelele sin sentimientos… pero para cenar con el demonio hay que tener la cuchara muy larga.

Como telón de fondo tenemos una ciudad que vive en la más absoluta miseria, la mayoría de los españoles pasan frío y están hambrientos, mientras una selecta minoría no sufre escasez, hacen alarde de un lujo vergonzoso y viven entre continuas fiestas, cacerías y derroche.

Los informadores del régimen están en todos lados, el puritanismo más terrible impregna todo y las delaciones son continuas. El miedo  domina la sociedad. España es un hervidero de agentes secretos para los servicios secretos del resto del mundo.

La novela se mueve en todos los ambientes con total soltura. Sus personajes tienen vida propia, las intrigas, las trampas se suceden y es muy amena. Conoceremos los motivos por los que el duque tiene las temibles pesadilla, y el contenido del Expediente Chino. También hasta qué punto Wallis desprecia a su marido.

El desenlace del asesinato de Sinclair, es sorprendente.

Los duques salen para Lisboa durante la primera semana de Julio. Veremos que el porvenir que les espera no es el que ellos deseaban y por el que intrigaron.

Aunque el autor insiste en que este libro no es una biografía, ni un libro de historia, gran parte de los hechos narrados son verídicos. Resulta más creíble que la edulcorada historia que contaron las revistas y las crónicas de la época sobre esa “maravillosa historia de amor”. Lo siento, pero el libro me gusta más que la realidad.

También quiero destacar que se refleja el Madrid de 1940, como no se suele hacer. Esa cercana, terrible y miserable posguerra resalta con luz propia sobre el lujo del otro Madrid minoritario.

Ya me diréis que os ha parecido a vosotr@s.

Autora de la reseña: Aquimarisa

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EL AUTOR: JUAN VILCHES

juan vilches 2Es doctor en Derecho, abogado, profesor universitario, Oficial del Cuerpo Jurídico y jefe de la asesoría jurídica del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Ha impartido la docencia en la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Alcalá, la Fundación Universitaria San Pablo y la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense. Ha colaborado en la revista Las aventuras de la historia y obtuvo el primer premio en el concurso de poemas en la Noche de la Comunidad de Madrid (2008) es autor de varios libros jurídicos y de más de medio centenar de artículos en revistas especializadas en el mundo del derecho. Esta es su segunda novela después de La calle del olvido.

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