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Entrevista al escritor Francisco Bravo, que acaba de lanzar un crowdfunding para financiar su primer libro | #MundoLiterario

Francisco Bravo es un autor comprometido con la creatividad y el cambio en los paradigmas

  • Francisco Bravo es un autor comprometido con la creatividad y el cambio en los paradigmas literarios.
  • No podía ser menos en alguien que  está al frente de varios de los cursos de escritura creativa dentro de los ciclos del Taller de Escritores de Granada.
  • Ahora presenta su primer libro, “Visiones inefables”, obra que fusiona la literatura y la fotografía de un modo muy innovador.
  • Tenemos la oportunidad de charlar con él sobre este nuevo proyecto.

Francisco Bravo fusiona literatura y fotografía en “Visiones inefables”

¿Cómo definirías «Visiones inefables»?

Podría hacerlo distintas formas: Si me inclino por lo poético diría que es un tímido grito en mitad de la inmensidad; si me atengo a cuestiones meramente literarias, lo calificaría de gamberrada pretenciosa; en consideraciones netamente artísticas, le adjudicaría la etiqueta de experimento; si quisiera vestirlo de algo de romanticismo, diría que se trata de un homenaje a las temáticas y autores que modelan mi particular espectro literario y de los cuales recojo el testigo a mi manera, para dar continuidad a las obras de quienes me precedieron vital o literariamente; y si por último examino qué es para mí, lo calificaría de consecuencia a una necesidad irrenunciable de poner por escrito lo inefable, de transitar entre misterios y extrañezas imaginarios, presentes, pasados o futuros; apresarlos y aherrojar ineficientemente su esencia entre burdas palabras impresas.

¿Qué razones darías para apoyar tu crowdfunding en Verkami?

Hay dos pilares básicos: por un lado, es apoyar directamente a un autor sin intermediarios de ninguna clase y que, salvo contadas y pequeñas excepciones contributivas, solo él es quien ha desplegado todo lo necesario para materializar el proyecto. Las pocas personas que me han prestado su enorme ayuda con: las revisiones, el prólogo, la cesión de un par de fotografías, elocuciones o la preparación del vídeo; han colaborado de una forma desinteresada desde el apoyo y el cariño. Se puede decir, por tanto, que es un producto no solo no distorsionado por intereses comerciales de terceros, sino que se ha producido desde la ilusión, el aprecio y la emoción, tanto mía como de estos necesarios colaboradores. Por otro lado, el microrrelato como el relato breve, son géneros despreciados por las editoriales y poco conocidos por los lectores, por lo que tratar de otorgar algo más de visibilidad o protagonismo a estos mal llamados “géneros menores” es un ínfimo paso hacia una mayor democratización y diversidad literarias en este país.

¿Qué recompensas podrán encontrar los financiadores de tu campaña?

Los tramos de recompensa no son muy imaginativos, se trata de adquirir la obra unitariamente o en algunos casos por packs de varios ejemplares con una consecuente rebaja. Como añadidura a cualquiera de estas fórmulas, las recompensas serán un marcapáginas y una postal a elegir (diferentes, a voluntad) de entre las 50 fotografías, la aparición de su nombre en la página de mecenas del proyecto, y gastos de envío incluidos por 18 euros. Adicionalmente, he habilitado una recompensa especial (50 primeros) por 16 euros pensando en aquellos de entre mis conocidos (u otras personas de Granada que pudieran acercarse a la presentación a recoger el libro) que quisieran hacerse con uno.

¿Qué calendario tienes previsto para la campaña?

Puesta en marcha el 21 de febrero, finalizará 40 días después, el 2 de abril. Dejando una semana y media para impresión y unas dos semanas y media para envío de ejemplares, calculo que casi todos los mecenas deberían tener su libro antes del mes de mayo.

¿Por qué elegiste el microrrelato como formato literario para este libro?

Bueno, no fue una elección en sí. Soy muy racional y metódico y cuando me lanzo a escribir (y la coyuntura lo admite) trato de tomar las decisiones estrictamente necesarias para no coartar lo creativo. A la hora de tener una idea germen de una historia, me dejo llevar: el propio texto me pide una extensión, un narrador, un tiempo, por su naturaleza intrínseca y yo solo me dejo hacer, como si fuera una posesión literaria. Por tanto, diré Visiones Inefables se gestó por puro azar. A la vuelta de un viaje a Cabo de Gata en el que hice muchas fotos, cuando me encontraba subiéndolas a Facebook, me di cuenta de que algunas de las seleccionadas me incitaban a escribir algunas líneas a colación. Cuando lo había hecho 4 o 5 veces, percibí que sucedía algo, así que consulté fotos antiguas para ver si esa relación que atisbaba entre imagen y texto se repetía, y las ideas surgieron a borbotones. Como hacía unos meses que venía leyendo y escribiendo intensamente microrrelato, había nacido el proyecto ante mis ojos “solo”.

¿Qué te aporta tu carrera como docente en el ejercicio de tu profesión como escritor?

Me gustaría matizar que más que docencia, nuestra labor en los talleres es quizás de acompañamiento, de ayudar a que cada persona conozca y nutra su propia voz narrativa mediante la práctica de la escritura con asiduidad; dicho lo cual, diré que para mí se trata de la otra cara de la moneda. En el desempeño de estas funciones se pretende que en la interrelación e intercambio entre los participantes en el grupo del taller se nutran unos a otros, se hagan de espejo, pudiendo quedar así de manifiesto ciertas carencias propias en esa observación cercana de la voz narrativa ajena y en el proceso por el que discurre (usualmente diferentes todos). Así pues, de esta misma corriente literaria en la que los integrantes de cada taller participan, se crea un clima nutricio del que por supuesto yo también extraigo cosas. Ningún escritor que se precie desdeñaría la oportunidad de aprender algo nuevo, y precisamente, estar en contacto con personas a las que les bulle la inquietud de la escritura, provoca que esto suceda, poniendo de manifiesto que podemos enriquecernos de cualquiera, de la forma más inesperada.

«Visiones inefables» sería la primera entrega de una colección mayor. ¿Tienes decidido ya si será también siguiente las variables narrativas de esta obra, es decir, por ejemplo manteniendo el vínculo entre fotografía y relato?

Definitivamente sí. Visiones Inefables ha nacido de esa relación biunívoca y, por tanto, la única razón de mi interés en su continuidad es la de insistir en ella en futuras ediciones. De no hacerlo siguiendo el mismo patrón, no tendría sentido pensar en nuevos volúmenes agrupados bajo el mismo título.

Si tuvieras la oportunidad de poder experimentar con otro género literario que nunca hayas desarrollado en tus textos hasta la fecha, ¿por cuál te decantarías?

Pues no sé si puedo responder a esto adecuadamente, porque lo cierto es que mis textos son bastante eclécticos. En el caso que nos ocupa está claro que no, pero obviamente no solo esto es lo que escribo. Visiones Inefables ha sido lo primero que he completado pero hay mucho más. Si bien la ciencia ficción es mi género predilecto y el drama mi más denostado, lo cierto es que escribo indistintamente según me prende la necesidad. Oscilando entre el cuento y el microcuento (cerca de 200), las temáticas que he tocado además de lo fantástico o la ciencia ficción, abarcan también lo puramente real y dramático (en Visiones Inefables hay tres textos  emplazados en lo realista, uno de ellos sobre malos tratos), el humor (absurdo o surrealista en algunos casos) o el terror. Creo que solo padezco aversión plena al género romántico y escaso interés (y nulo conocimiento) sobre vicisitudes históricas. Algo cercano al género negro también se anda orquestando por ahí desde hace tiempo, pero entremezclado con la conspiración y lo sobrenatural. Como me entrego a escribir con una cierta anarquía más gobernado por las ideas que surgen que por una disciplina férrea de empezar algo hasta terminarlo (para mí un corsé un tanto insano y limitante sobre lo creativo), voy regando poco a poco las distintas parcelas de mi jardín literario que crecen de forma imprevista. Creo que llegará un momento en el que terminaré un montón de cosas de golpe, de hecho, apenas me quedan unos 7-10 microrrelatos para completar un librito de 100.

Imagínate que uno de tus mejores amigos quiere comenzar a escribir. ¿Qué consejos le darías para que empezara (teniendo en cuenta que como docente este consejo tiene un gran valor)?

Pues sencillamente el mejor: escribe. Hace tiempo caí —y así trato de transmitirlo a los alumnos del taller— en que muchos escritores consagrados y conocidísimos suelen dar el siguiente consejo: para aprender a escribir lee mucho. Obviamente es un consejo indispensable, pero que adolece de algo más importante aún, y es que se olvidan decirte que escribas. Esto, imagino, tiene su razón de ser en el simple hecho de que en su inocencia, los escritores, como ya escriben, piensan que todo aquel aficionado a la escritura también lo hace, pero no recalan en que los hay (y muchos) que no llegan a arrancarse por sufrir reticencias o bloqueos (sociales o cognitivos) y que les llevan a parálisis por análisis: como no sé escribir, voy a leer mucho para aprender. El grave problema de eso no es otro que el mismo que comprometería cualquier otro desempeño: se aprende con la práctica, y la escritura no es diferente. Por eso el sentido de las propuestas de escritura creativa y el ayudar a que la gente con la inquietud pero sin las ideas, a que aprenda estrategias para potenciar su creatividad, se lance a la escritura y vaya entendiendo su propio proceso mientras se produce in itinere. Nadie se atrevería a aseverar que se puede ser de facto buen padre antes de haber tenido un hijo (lo que no es un proceso corto); la escritura no es diferente. Así que mi conclusión 2.0 es: lee mucho y escribe más.

¿Cuáles dirías que son las ayudas y dificultades que te sueles encontrar de forma diaria como escritor en Internet?

A decir verdad no sabría enunciar dificultades en sí hasta haber comentado varias de esas ayudas, sobre las que creo que sí hay muchas. Para empezar hay muchos blogs y páginas dónde se comparten consejos y ayudas para escribir; lugares en los que se alienta a ello y además se incita a compartir; ahora existen las editoriales de impresión bajo demanda, la edición en digital, la fácil publicación en ebook, el acceso a campañas de crowdfunding, las redes sociales para promocionarte, la posibilidad de publicitarte en internet sin arruinarte… si tuviera que poner un pero sería a colación de todo esto y sería la visibilidad. Ser visible es complicado, y llegar a un público potencial mucho más, pero lo cierto es que no es una desventaja per sé, hay que tener en cuenta que ahora existen las herramientas para lograr conectar con la gente, y en realidad eso es una ventaja aunque pueda percibirse como una imposibilidad ante la marea de gente que pulula relativamente accesible por estas redes.

Biografía

Mi compromiso con la escritura (propia y ajena) es total. Aunque cursé estudios de informática y he recibido alguna vaga formación en el ámbito del diseño y la web, mi pasión siempre fue la escritura. Asistí como alumno a los talleres de escritura creativa de Casa de Porras (impartidos por César Requesens y Tatjana Portnova – Taller de Escritores de Granada), tras lo que continué mi formación como animador de la escritura creativa para pasar a formar parte del profesorado de esta misma organización (TE en adelante).

Actualmente imparto talleres de escritura creativa regulares en la cafetería-librería La Qarmita, en OVNI Bazar Bizzarro, y en el ayuntamiento de Armilla. Además de llevar a cabo tareas de web master, diseño, maquetación, revisión, corrección y edición de textos en publicaciones en el TE, realizo diversas labores relacionadas con actividades complementarias y soy responsable de la organización del Micrófono abierto Literario (actividad de participación libre y de carácter mensual).

He publicado relatos y microrrelatos en la revista Literántropos y en el libro recopilatorio de textos del taller (Ficción Súbita, 2016).

Concluyendo, una de las pocas cosas sobre las que tengo certidumbre en esta vida, es que escribir y ayudar/apoyar a otros para que lo hagan, son las dos cosas a las que me pienso dedicar con denuedo el resto de mis días, y que por supuesto, en ambos caminos soy un sempiterno aprendiz.

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