Crónica del concierto de Minha Lua («Fado Tango») en Granada | #MundoMusical

El pasado 26 de abril la banda Minha Lua ofreció una presentación por todo lo

fado tangoEl pasado 26 de abril la banda Minha Lua ofreció una presentación por todo lo alto de un espectáculo que han venido a denominar “Fado Tango”, y que ofrece al público la oportunidad no solo de descubrir la conexión que existe entre el fado y el tango, sino también viajar a Lisboa y Buenos Aires en un momento, de la mano de estos tres músicos que para la ocasión se rodearon de expertos invitados para completar así una noche verdaderamente perfecta. Minha Lua venía de haber girado por Francia, Suiza, Portugal o Brasil cosechando éxitos y llenazos, por lo que no sorprende la calculada pero sincera compenetración en escena de esta banda que tiene ya muchas tablas a sus espaldas. Universo La Maga estuvo allí para cubrir este esperado concierto.

En un Teatro Caja Granada repleto frente a un escenario prácticamente en total oscuridad, hace llegada el viento, como si viajara directamente desde uno de aquellos puertos de Lisboa donde nació el fado. Sobre las tablas hace aparición Victoria Cruz (con un vestido impecable) acompañada de los músicos Gabriel Pancorbo y César Jiménez, para hacernos viajar a una época y lugares distintos durante un rato mágico e íntimo. Comenzaron entonces el concierto con “Barco Negro” (“nem checaste a partir, tudo, em meu redor, me diz que ‘stás sempre conmigo”) cantada por Victoria a capela, sólo acompañada de las percusiones de sus compañeros. Con este comienzo quedaban claras dos de las bazas principales de Minha Lua: la recuperación del sabor auténtico de lo clásico y la cuidada puesta en escena de sus músicos. A esta bienvenida le siguió una inmensa luna proyectada sobre el blanquísimo telón del final del escenario, tras la que los músicos tomaron sus verdaderos instrumentos (Gabrial Pancorbo la guitarra y César Jiménez el violonchelo), sumándose Alberto Lamenca, músico invitado para la noche que se hizo cargo del contrabajo (imprimiéndole a muchas de las piezas una gran estructura rítmica, lo cual refrescaba tremendamente la interpretación de algunos de los grandes clásicos del fado).

Fado Tango Universo La MagaPudimos entonces disfrutar de un concierto en el que se entremezclaban con habilidad piezas clásicas con otras compuestas por la propia banda (y que se pueden disfrutar en su álbum de estudio “Fado y otras emociones”Escuchar aquí-). No faltó “Moro em Lisboa”, “Maria Lisboa” (cuya letra con sabor a puerto que popularizó en su día Amália Rodrigues parecía dar alas a un entregado público: “É varina, usa chinela / tem movimentos de gata. / Na canastra, a caravela, / No coração, a fragata”), “As Rosas Não Falam” (de Beth Carvalho), “Noite cerrada” o el bellísimo fado de Maria Bethânia “O que tinha de ser”. A unas piezas más animadas le seguían otras más íntimas, de modo que al público se le podía hacer verdaderamente fácil este viaje a través del tiempo y del espacio, pero sobre todo daba prueba de la rica gama de matices y situaciones musicales que esta banda (y la voz de Victoria) saben manejar con maestría. Ayudaban también mucho los juegos de luces y el impecable sonido del teatro, con unos técnicos verdaderamente expertos al frente.

Fado Tango Universo La MagaAproximadamente en el ecuador de la sesión, el concierto volvió a viajar en el espacio y se transportó a Buenos Aires. Como recordaba una proyección sobre el telón blanco, el fado y el tango tienen muchos rasgos en común (nacieron alrededor de los puertos, eran propios de las clases sociales bajas, ambos narran historias de desamor dolorosas, ambos son nostálgicos –no olvidemos la presencia de la “saudade” en el fado-), y Minha Lua trazó el pasado 26 de abril una ruta directa y verdaderamente emocionante entre Lisboa y Baires. Entraron en escena los bailarines Manolo y Marián que, además de bailar verdaderamente bien el tango, se atrevieron también a interpretar después alguna pieza de fado (fue verdaderamente un acierto incluir a dos bailarines tan carismáticos); también se sumó como artista invitado el guitarrista Martin Perdomo: al ser el tango una música más rítmica, hacían falta más músicos para vertebrarla. Interpretando entre otras piezas “En esta tarde gris” (popularizada por Goyeneche entre otros). La estancia argentina del concierto duró menos que la portuguesa (lo cual es lógico pues es un grupo especializado en la renovación y recuperación del fado), así que en el último tercio de concierto volvimos a Lisboa a escuchar “Só à Noitinha” entre otras, tras las cuales los músicos se despidieron regalando flores al público, el cual le devolvió varios minutos de aplausos.

En resumen, una noche muy íntima, un viaje delicioso y una sensación verdaderamente entrañable de haber descubierto rincones de tu nostalgia que aún no conocías.

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