«Mi vida al estilo Holmes», de Diego Reséndez | MUNDO LITERATURA

Mucho tiempo atrás, mas allá de lo que mi personalidad suele mostrar ante las personas,

Mucho tiempo atrás, mas allá de lo que mi personalidad suele mostrar ante las personas, hay un tipo de persona al cual le gustan los retos, de cualquier tipo, siempre en busca de un acertijo y la resolución de otras cosas. Bien, el punto es volver después de tanto tiempo fuera de la literatura, el por qué es simple, por lo regular son las fechas en el que me tomo un descanso de todo lo que me rodea y en el que mi cerebro rechaza todo actividad que conlleve contacto humano, y no es por ofender a nadie, o el simple hecho de tener un grado de misantropía. No, simplemente es todo aquello en el que involucre estar en un grupo grande de personas me trae una sensación de ahogamiento, una asfixia que pudiera ser, tal vez, interesante para un psiquiatra. Soy una persona a quien le gusta lo sencillo de la tranquilidad que te da el solo escuchar la música que uno tiene presente, el investigar y resolver un reto el cual podría ser difícil para alguien más. Es por ello que una amiga me ha bautizado como una replica de aquel detective famoso dentro de un libro: Sherlock Holmes.

sherlock-holmesMas allá de todo, que el solo andar cotidiano en la vida me da la virtud de poder leer a las personas, tal vez, ese solo sea un pequeño mal que tengo en observar cada detalle de las personas que conozco, y que me he obligado a estudiarlas (y a veces experimentar) con ellas, se que esto podría ser una declaración de odio ante algunos de mis conocidos o puede ser que al menos eso que es la amistad perdure aun siendo como soy. Tampoco significa que soy tan frío o calculador, sino jamás tuviera la magnífica mujer que tengo a mi lado, y los niños que han de tener puede ser un mal ejemplo en cuanto que significa «sociable». Pero me agrada que ellos al menos no heredarán esa parte de mí, pues son ellos quienes tienen una inteligencia social ampliamente desarrollada, el cual implica que tarde o temprano harán de ello un buen ejemplo, claro está, guiados por un padre calculador, frívolo, enfocado al razonamiento y que deja a un lado los sentimientos en busca de una verdad, y por otro lado, una madre bondadosa, amable, sociable y protectora de todo lo que sea malo no pase por ellos.

Sé que ella a veces no comprende mi manera de pensar y ser, y que trata de corregirme, tal vez es por ello que la elegí a ella, o simplemente el hecho de poder congeniar en algunos temas en común. Puede ser que ese profundo sentimiento hacia ella viene de todo lo que hemos vivido, o el simple e inocente enamoramiento infantil que tuve hacia ella aquel día que nos conocimos siendo apenas unos niños. Es gracioso como una historia así al final de todo hace que los protagonistas se encuentren de nuevo y lleven una vida juntos. La vida es impredecible, y no es por que no se pueda en algún momento llegar a conclusiones, sino porque simplemente es una infinidad de variables, algunas tan subjetivas, otras demasiado simples.

Solo puedo decir que las cosas deben considerarse hasta el mínimo detalle, hasta aquella tuerca mas pequeña dentro de una maquinaria es pieza fundamental para que esta funcione como debe de ser, y es así como veo el mundo: mas allá de las cosas predecibles, existe ese pequeño margen en el que puedes descubrir todo, formado desde lo más pequeño. Puede ser un tic para detectar las mentiras, o el movimiento de una mano para pensar que sentimientos tiene la otra persona. La verdad es que todo es más simple de lo que aparenta, aunque su complejidad se basa primordialmente en que nosotros somos los que queremos ver esa complejidad en la simpleza de las cosas.

 Autor: Diego Reséndez

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