Reseña de «Los aprendices», de Rebeca Murga | #MundoLiterario (Novela)

Continuamos reseñando novelas de la corriente literaria Nueva Novela Negra Cubana. En esta ocasión recibimos la

Continuamos reseñando novelas de la corriente literaria Nueva Novela Negra Cubana. En esta ocasión recibimos la obra «Los aprendices», de Rebeca Murga y editada por Atmósfera Literaria. Una novela con gran alcance psicológico y que nos muestra las cruentas vidas de un puñado de niños confinados en un centro de acogida.

[dropcap]E[/dropcap]l centro de acogida La casona domina el entorno con su decrépita presencia. Es un lugar inquietante, que encierra secretos, fantasmas, muertos que aparecen de noche, mentiras, crueldad, abusos y crímenes. En la casona las ropas huelen a cloro, a moho, a pobreza. La casona derrama a su alrededor frustración, pena y humedad.  Es lóbrega y fea, la comida es miserable.  En La casona nada bueno puede suceder. Allí se acoge a los niños que nadie quiere, los pobres, mal alimentados, criados en la más absoluta miseria, víctimas de un mundo que no tiene lugar para ellos. Allí se encierran  sus sueños, sus pesadillas, sus vivencias más crueles y, para su desgracia, también su futuro.

 Los Aprendices

En la casona los niños aplican lo que han aprendido del mundo exterior: la única salida es la violencia,  si no eres  líder serás [pullquote-right] «En la casona nada bueno puede suceder». [/pullquote-right]esclavo. Los puños, la delación, la desconfianza, la burla, la brutalidad marca las reglas de convivencia.  De su resultado dependerá el lugar en la jerarquía que puede llegar a ocupar.  Pese a su corta edad, sus historias son escalofriantes.

En la casona reina el Maestro, un personaje cruel, sádico y pedófilo, que gusta golpear con su cinturón sus nalgas desnudas. Él será el encargado de corromper lo que pueda quedar de inocencia en sus mentes y en sus cuerpos. Él les hace partícipes de su degeneración moral,  y consigue impregnar el alma de los menores de ella. De la casona no puede salir nada bueno.

En ella conoceremos a la bella Niña rubia, que enmudeció cuando llegó a la casona. Ahora, a escondidas, utiliza la prohibida biblioteca. Allí ha aprendido mucho: a mandar anónimos,  a crear no solo un mundo especial sacado de  sus lecturas, sino también  a elaborar un plan.

Por su parte, Villano  aprendió en sus propias carnes las enseñanzas de su padre: una paliza arregla todo, y los hombres no lloran. Y no lloró cuando asistió al terrible crimen. Aquiles, el pobre niño con los pies torcidos, lleva un punzón en el bolsillo y musarañas en la cabeza; su boca echa espuma cuando tienes  visiones.

 Y por supuesto, conoceremos al Buen Samaritano, que encuentra justificación en la Biblia a las aberraciones que le obligan a cometer. Y a las delatoras, inquietante, sonrientes  y frustradas fofitas. Todos ellos y ellas tienen un objetivo común: asesinar al Maestro.

 Pero no va a dormir. No. Ella se encierra en la biblioteca para ser como las chicas de los libros y alcanzar su sueño eterno de ser una chica pálida y tensa, pero capaz de superarlo. Para presumir de tener dientes pequeños como el corazón de la naranja.  Y guardarse en la boca el pulgar, como hace un niño con su chupete.

 «Si baja y sube sus pestañas con la calma de un telón antes de mostrar por primera vez  sus ojos claros; si para pedir un favor se muerde el labio y ladea la cabeza; si luce inteligente porque antes de escribir en su libreta forrada de hule negro humedece con su lengua la punta del lápiz y al final del día es exitosa como nadie y sonríe mientras sueña, se lo debe a los libros descubiertos en la biblioteca».

 Comienza así una novela que resulta sorprendente. Narrada con encanto y ternura, en un entorno infantil, utilizando un lenguaje [pullquote-left] «Es una autora revolucionaria con unos planteamientos verdaderamente novedosos». [/pullquote-left]ingenuo. Te parece en principio un cuento,  hasta que descubres un mundo perverso, brutal, en el que sus personajes son una pesadilla en sí mismos. Su  moral, ya desde los más tiernos años, ha sido corrompida. No podría ser de otra forma, pues la miseria no les ha dado más oportunidades. Les torturan los fantasmas de un pasado muy cercano.

 Pese a todo este horror queda algo de la niñez, de la inocencia, del sueño caballeresco de conseguir a la más bella, de lograr la libertad. Los medios que emplean te hacen pasar de la piedad al horror, y si su ingenuidad te pone los pelos de punta, sus vivencias también.

 La novela  muestra  una visión de la realidad  distorsionada en las pequeñas cabezas de nuestros protagonistas,  pero a la vez  muy exacta. El asesinato no es tan difícil, pues todo consiste en conseguir un buen plan. Matar al Maestro será su objetivo, será lo que les hace soportable el día a día, lo único que les libre del asco profundo que sienten.

 Estos pequeños seres también son capaces de  rebelarse contra la tiranía. Han pretendido convertirlos -con sus desprecios, malos tratos, violaciones y  abusos, en los que el Maestro con gran maldad ha involucrado a todos- en una manada pacífica, asustada, dócil,  cobarde, en un puro desecho humano. Pero ellos tienen la última palabra, aunque tengan que emplear los únicos  medios  que la sociedad ha puesto a su alcance.

 En esta novela publicada por Atmósfera Literaria, con un título muy apropiado, nos preguntamos:   ¿Aprendices… del mal?  ¿No hay salida cuando se nace en el camino malo de la vida?  ¿El crimen es la única solución  en esas circunstancias? ¿Los medios que el  Estado pone en estos casos son los adecuados?

Es una novela orgiinal,  que cada uno entenderemos de una forma muy distinta, pero que seguro te impacta,  no te deja indiferente.  Me ha estremecido su lectura. Se demuestra que Rebeca Murga pertenece a la corriente literaria Nueva Novela Negra Cubana, en la que el eje central de la trama es el retrato psicológico de sus personajes, creando el misterio a partir de lo que no sabemos porque el narrador nos lo oculta o porque lo desconoce, o quizás porque en el territorio de la fantasía hecha realidad todo es posible, tanto lo cruento como lo más inocente.

De esta manera, la literatura no sirve solo como mero entretenimiento, sino como herramienta de reflexión, de crítica y, por qué no, también de pura expresión artística. Las novelas de los/as autores/as que engrosan esta corriente literaria no pretenden simplemente [pullquote-right] «La novela  muestra  una visión de la realidad  distorsionada en las pequeñas cabezas de nuestros protagonistas,  pero a la vez  muy exacta» [/pullquote-right]matar el tiempo del lector, sino interaccionar con él con lenguajes y voces narrativas verdaderamente originales. Esta ocasión, podemos afirmar, además, que la novela conectará de manera muy especial con las mujeres que la lean, por el hondo dominio de la comunicación y el retrato de la inconsciencia que la autora realiza en la obra.

atmósfera literariaRebeca Murga es una escritora con una larga trayectoria a sus espaldas, y esta nueva novela vuelve a demostrar que es una autora revolucionaria de planteamientos verdaderamente novedosos, y que es capaz que sumergir al lector en una atmósfera propia de la que es muy difícil escapar. El lector no podrá evitar sentir horror y empatía al mismo tiempo,  gracias a la habilidad de esta autora capaz de llevarnos de la mano a conocer las peores pesadillas de este grupo de personajes que tendrán, de un modo u otro, que buscar la justicia por su propia mano. Rebeca Murga nos demuestra que aún hay mucho que narrar aún en la novela de misterio, y que ella sabe perfectamente cómo hacerlo.

 Autora de la reseña: AquíMarisa

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 BIOGRAFÍA DE LA AUTORA: REBECA MURGA VICENS

rebeca murgaLa Habana, Cuba, 1973. Narradora y crítica literaria. Master en Educación, en la especialidad del enfoque comunicativo en la enseñanza de la lengua y la literatura. Es coordinadora del taller para la creación de la novela «Carlos Loveira» y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. En 2005 y 2008 impartió el taller de narrativa en la Semana Negra de Gijón, España. Ha publicado los libros: Y comieron perdices, Editorial Gente Nueva, Cuba, 2011. Confesiones (antología de cuentos policiacos, selección y prólogo con Lorenzo Lunar), Ediciones Unión, Cuba, 2011. Enrique en la república de Labrador, Editorial Matanzas, Cuba, 2011. Viajero sin itinerarios, Editorial Letras Cubanas, Cuba, 2011. Con las manos limpias, Ediciones San Librario y La piedra lunar, Colombia-Cuba, 2011. El esclavo y la palabra, Editorial Capiro, Cuba, 2010. Olor a canela, Editorial Gente Nueva, Cuba, 2009. La enfermedad del beso y otras dolencias de amor, Ediciones Unión, La Habana, Cuba, 2008. El esclavo y la palabra, Ediciones San Librario, Bogotá, Colombia, 2008. La enfermedad del beso, Editorial Capiro, 2006. Historias al margen, Editorial EDAF, España, 2005. Quemar las naves, jóvenes cuentistas cubanos. Educat, Brasil, 2002. Desnudo de mujer, Sed de Belleza, Cuba, 1998. Un hombre de vasos capilares, (en coautoría con Lorenzo Lunar), Editorial Capiro, 2005. Ha obtenido los reconocimientos: Ser en el tiempo, 2009; Mención Uneac (cuento), 2007; Premio Internacional de Relatos Policíacos de la Semana Negra de Gijón, España, 2004, y 2003 (accésit); Premio Ciudad del Che, Santa Clara, Cuba, 2001 y 2003; y Premio Revista Videncia, Cuba, 2003.

 

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