Reseña de «El dedo índice de mi mano izquierda» | #MundoLiterario

Comenzamos la semana con la interesante colección microrrelatos y poemas «El dedo índice de mi

Comenzamos la semana con la interesante colección microrrelatos y poemas «El dedo índice de mi mano izquierda«, de Luis Miguel Morales Peinado. Un libro muy original en el que tienen cabida temáticas muy diversas, entre ellas el amor, las ilusiones y los abandonos. Escribe la reseña nuestra colaboradora María G. Ruiz:

[dropcap]E[/dropcap]l dedo índice de mi mano izquierda” es un libro escrito por Luis Miguel Morales Peinado en el que dedoizqtienen cabida microcuentos y poemas con historias tan diferentes y bien relatadas que permiten al lector sumergirse por completo en sus tramas e identificarse con sus protagonistas. Todo lo que les ocurre a los personajes que crea, -y recrea- Morales Peinado en este libro dejan a los lectores enganchados y con ganas de saber cómo continuará cada historia. De momento, solo se ha publicado en edición digital por lo que, en un futuro, el autor no descarta una ampliación si el libro pasara a papel.

Este no es la primera obra de relatos que ha escrito el autor al que nos referimos. Publicó su primer libro de cuentos impreso en el año 2012 titulado “La sombra de las horas” en el que conjugaba relatos cortos con otros de mayor extensión. Además, en su blog “El tiempo de Román”, presenta algunos microcuentos así como poemas de temáticas muy variadas. El madrileño también tiene algún manuscrito que busca editorial.

En los 76 relatos que aparecen en “El dedo índice de mi mano izquierda”, podemos encontrar temáticas muy variadas. Realiza una reflexión sobre los sueños, las ilusiones, las esperanzas aunque también aparece crítica social pero sobre todo, amor, mucho amor y desamor. En definitiva, microcuentos  llenos de metáforas que no son autobiográficos pero, sin quererlo ni evitarlo, siempre se cuela algo en el libro de la vida del escritor. En la obra se intercalan cada una de las historias para hacer más amena la lectura.

Son relatos que divierten, distraen, asombran, conmueven,  este autor logra que los lectores se vean reflejados con algunas de las situaciones que les ocurren a los protagonistas de estas historias, tanto las más cotidianas como las más inusuales. “Rodó, rodó y rodó acantilado abajo. Hasta que llegó al mar. Siguió buscando, ahora, la profundidad de las aguas. Paró entre dos corales. En ningún momento pasó miedo. Las rocas nunca tienen miedo”. “…Ya era imposible frenar, el muro se le echaba encima. Agarró con fuerza el volante y cerró los ojos esperando el final. – ‘¡No! ¡Maldita máquina, cada vez duran menos las partidas!’ ”. De esta forma tan poética, con frases y textos del mismo estilo, el escritor consigue embaucar a cualquier persona que las lea desde la primera línea, enganchando a la lectura a aquellos que lo ojeen por el afán de conseguir hilar una historia con otra.

Este autor utiliza diversos recursos lingüísticos para enriquecer su obra. Uno de ellos es el uso del polisíndeton con el que da una fuerza mayor a lo que trata de expresar. “Por eso escuchó la maleta rodar hasta el ascensor y montarse en la cabina, y bajar al portal, y esconderse para siempre en el ruido seco del maletero al cerrarse. Y oyó[pullquote-right] «Microcuentos llenos de metáforas que no son autobiográficos pero, sin quererlo ni evitarlo, siempre se cuela algo en el libro de la vida del escritor.»[/pullquote-right] alejarse el tubo de escape por el asfalto. Y el frío de la puerta le hizo retroceder de un salto”. Otro figura retórica, la más abundante, es la metáfora con la que el escritor juega y expresa conceptos diferentes a través de una realidad. “Sé que no eres nube, que eres cocodrilo que flota sobre un cauce azul. Sé que no eres cielo, que eres color del cristal de la ventana. Sé que no quemas como el sol, que solo iluminas el roble…”

Cabe destacar que realiza una descripción del amor que se aleja del ideal, no tiene nada que ver con los amores de película. El escritor presenta situaciones cotidianas que podrían ser reales como la atracción física, la pasión o el amor a primera -y también última- vista. Muchas de estas vivencias,  se describen como una [pullquote-left] «El escritor presenta situaciones cotidianas que podrían ser reales como la atracción física, la pasión o el amor a primera -y también última- vista» [/pullquote-left]fotografía que hay que volver a mirar para entenderla o volver a disfrutar de ella. Al estar escritas en primera persona permite que la narración llegue al lector de forma más directa a la vez que cercana y real. Cada uno de los personajes que expone se trata de un tipo de persona con unas características diferentes a la anterior; los propios espacios en los que se desarrolla la acción que describe el relato pueden considerarse un personaje más. Hay pocos diálogos en este libro, la mayor parte de ellos suelen ser reflexiones que hacen los mismos personajes y no mucho más de un intercambio de frases con otro personaje con un lenguaje sencillo y habitual.

«- ¿Te parece bien que aparque cerca del Burguer, te bajas a por unas hamburguesas y nos las comemos aquí dentro? – Me han dicho que hay un nuevo cine cerca de la playa, en el polígono, y que es como los que vemos en las ‘pelis’ americanas»

La lectura de estas fantásticas historias va a encajar con todo aquel que las lea. Estos lectores pasarán a formar parte de las historias cotidianas que relata alimentando su imaginación. Cuando el dedo índice de tu mano izquierda te juega una mala pasada, se pueden crear obras tan fabulosas como esta. Os animo a conocerla.

Autora de la reseña: María G. Ruiz

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BIOGRAFÍA DEL AUTOR: LUIS MIGUEL MORALES PEINADO

subway«Un día recibes una llamada en el móvil cuando estás a punto de pagar la cuenta del supermercado y te comunican que has sido elegido finalista semanal de Relatos en Cadena de la SER. Otro día ese mismo teléfono móvil te dice que has sido el ganador de la X edición del Certamen de Narrativa Corta “Carmen Martín Gaite”. Creas un blog en el que cuentas todo esto y más, mucho más… Más tarde publicas ese relato (y otros) con el que ganaste el premio literario (que tanta ilusión te hace) en tu primer libro de relatos. Aunque aún no te lo crees has saltado el mostrador de una caseta de la Feria del Libro de Madrid y te has colocado en el lado que siempre soñaste (y nunca creíste que ocurriría) firmando tu libro. Con otros compañeros y tu libro, disfrutas del Sant Jordi en una Parada del Paseo de Gracia. Te das cuenta de que la literatura y tú os habéis convertido en inseparables. Sigues escribiendo: poesía, relatos, microcuentos, novela… Ves que varios manuscritos esperan sobre la mesa de tu escritorio a que algún editor se fije en ellos. Y continúas escribiendo…»

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